Escribo esta columna desde hace dos años. Decidí nombrarla Tejiendo historias y, hoy, me pregunto por qué.
Desde el sentido espiritual, tejer simboliza la creación de la vida, paciencia y la conexión entre la mente, el cuerpo y el universo… tal vez, es esperanza.
En la película La Odisea, Penélope tejía como sinónimo de aguardo. Cuando terminara ese telar, ella debía casarse de nuevo y, como no quería, cada noche deshacía el tejido para volver a empezar y eternizar el tiempo. Estaba tejiendo su historia, una historia que no dependía de los mandatos, las reglas, ni las imposiciones, sino la historia que sus manos, su tiempo y su fe querían contar.
Yo, a veces, tejo obscuro y cansado, porque espero y desespero.
Tejer es como escribir porque construyes con los hilos (las ideas) las historias que quisieras vivir, las que quisieras borrar, las que quisieras recordar, sembrar o eternizar. Siempre hay que poner atención a los detalles porque borrar forma parte del proceso.
Penélope no estaba perdiendo el tiempo. Cada noche, al deshacer lo tejido, también estaba eligiendo.
A veces creemos que avanzar consiste en agregar puntos, cuando quizá también consiste en saber qué hilo ya no queremos conservar, qué palabra necesitas modificar, qué línea hay que corregir, qué color hay que profundizar.
Yo, a veces, escribo obscuro y cansado, porque espero y desespero.
En mi libreta de ejercicios Firmado con mi nombre, también elegí hilos de colores para ejemplificar la mente, mi mente revuelta, antes de arrastrar el lápiz.
Son tantos los colores, tantos los pensamientos, las palabras, las ideas, pero debes elegir uno para, luego, utilizarlos todos. Creo que no hay ideas aisladas; al final, terminan encontrándose para hablar de lo mismo.
Hoy encuentro sentido al nombre de mi columna Tejiendo historias, porque llevo dos años intentando hacer exactamente eso: encontrar un hilo entre lo que me pasa y lo que siento, entre lo que pierdo y lo que aprendo, entre mis pensamientos, sentimientos y la belleza para compartirlo.
Construir una historia es habitarla, es vivir varias veces con diferentes miradas e identidades.
Yo, a veces, escribo obscuro y cansado, porque espero y desespero… aunque, a veces, tejo historias con un brillito en la sonrisa que se refleja en la mirada.