Temporada de Huracanes 2026: Fenómeno El Niño podría fortalecer ciclones en el Pacífico Mexicano
Este viernes 15 de mayo comenzó oficialmente la temporada de huracanes 2026 en el océano Pacífico, mientras autoridades meteorológicas mantienen vigilancia sobre la posible formación del fenómeno de El Niño, una condición climática que podría influir en la intensidad de los ciclones que se desarrollen este año cerca de México.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), para esta temporada se prevé la formación de entre 18 y 21 sistemas ciclónicos con nombre en el Pacífico, de los cuales entre cuatro y cinco podrían evolucionar a huracanes mayores, alcanzando categorías 4 o 5.
En el océano Atlántico, donde la temporada iniciará el próximo 1 de junio, se estima la formación de entre 11 y 15 ciclones tropicales. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) prevé que hasta dos de ellos podrían alcanzar categorías mayores.
La atención de especialistas también se mantiene en el posible desarrollo de El Niño durante los próximos meses. Este fenómeno ocurre cuando las aguas del Pacífico oriental registran un aumento anormal de temperatura, alterando los patrones de lluvia y las condiciones atmosféricas en distintas regiones del mundo.
El pasado 27 de abril, el SMN informó que existe un 61% de probabilidad de que El Niño se forme entre mayo y julio de 2026. Aunque este fenómeno podría disminuir las lluvias durante la segunda mitad del año en algunas zonas del país, su impacto sobre los huracanes sería distinto dependiendo del océano.
Según explicó el director del SMN, Fabián Vázquez Romaña, El Niño modifica la cizalladura del viento, es decir, la diferencia de velocidad y dirección entre corrientes de aire en distintas alturas de la atmósfera. Cuando esta cizalladura aumenta, la formación y fortalecimiento de ciclones suele dificultarse.
Por ello, en el Atlántico se anticipa una reducción en la intensidad y cantidad de huracanes debido a una mayor cizalladura. En contraste, el Pacífico podría presentar condiciones más favorables para el desarrollo de ciclones intensos.
El comportamiento extremo de fenómenos recientes, como el huracán Otis en 2023, mantiene la preocupación entre especialistas, especialmente ante el impacto que el calentamiento global ha tenido en los sistemas meteorológicos de los últimos años.