Tenemos el himno
Desde el principio de su mandato, la presidenta Sheinbaum ha descartado la posibilidad de una intervención directa de Estados Unidos en México, a pesar de las declaraciones siempre explosivas de Donald Trump. “No va a haber una invasión —afirmó el 3 de diciembre de 2024—-. Eso no es un escenario que tengamos en mente y, de todas maneras, tenemos nuestro himno nacional”.
La declaración sorprendió por su ingenuidad o descaro. Pensar que un grupo de mexicanos que entonen el himno nacional podría detener a un contingente de infantes de marina —como los que penetraron las defensas venezolanas el 3 de enero de este 2026 y mataron a 32 militares cubanos de la guardia personal del presidente Nicolás Maduro para capturarlo— se antoja tan imposible que parece una burla.
Una intervención armada de Estados Unidos “no serviría de nada”, dijo la presidenta el 6 de enero, tres días después de la captura de Maduro. Una y otra vez ha subrayado que las conversaciones telefónicas con Trump han sido cordiales, aunque acepta que este le ha pedido que acepte el envío de fuerzas militares de su país a México para combatir a los narcotraficantes, hoy considerados terroristas por el vecino del norte.
Tras la reunión con Markwayne Mullin, el secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, el pasado 21 de mayo, la Presidencia señaló que “México y Estados Unidos reafirmaron su compromiso con una cooperación basada en el respeto a la soberanía, la responsabilidad compartida y la coordinación bilateral”. Sin embargo, hay reportes periodísticos que sugieren que el encuentro fue bastante ríspido.
A pesar de los desplantes patrióticos y de las afirmaciones de que lo que más le importa es defender la soberanía, Sheinbaum ha hecho todo lo que ha podido para congraciarse con Trump. Ha mostrado calma ante las agresivas declaraciones del mandatario y aceptó entregar 92 reos mexicanos a las autoridades estadounidenses sin procesos de extradición, pese a que esto violaba la legislación mexicana. No es precisamente un acto de valiente defensa de la soberanía nacional.
Pero las ilegales entregas de reos no fueron suficientes para aplacar a Trump, quien sigue insistiendo en que el gobierno mexicano es controlado por el narco o no se atreve a enfrentarlo.
Estados Unidos ha apoyado a nuestro país en las operaciones antinarcóticos, como el abatimiento de Nemesio Osegura “El Mencho” el 22 de febrero de 2026, cuando ayudó a su localización, pero también mandó a cuatro agentes a un operativo contra narcolaboratorios en la sierra Tarahumara el 19 de abril. La presidenta ha usado esta presencia de agentes extranjeros para montar una investigación contra Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, a quien considera una enemiga política.
La presión de Estados Unidos no ha terminado. El Departamento de Justicia solicitó la detención y extradición de 10 políticos de Morena, entre ellos el gobernador de Sinaloa, hoy con licencia, Rubén Rocha Moya. El gobierno mexicano se ha negado a entregarlos, lo que genera molestia en Washington.
Varios altos funcionarios estadounidenses han hecho eco de las declaraciones del presidente Trump exigiendo un mayor esfuerzo de las autoridades mexicanas contra el narcotráfico. No parece que Estados Unidos vaya a reducir su presión contra el gobierno nacional y los narcotraficantes. Si el presidente ordena una incursión terrestre, dudo que se pueda detener con una interpretación del himno nacional.