Top 5 dulces de la infancia que marcaron a una generación
La infancia en México también se mide en dulces. En la tiendita, en el recreo o viendo caricaturas, estas golosinas se volvieron parte de nuestra rutina y de nuestra memoria.
Algunos aún sobreviven, otros ya no, pero todos comparten algo: marcaron a toda una generación que hoy los recuerda con antojo y emoción.

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El inesperado encuentro entre un pequeño ciervo y un rinoceronte en un zoológico sorprendió a millones de usuarios en redesCarlos V original

El Carlos V original, con su envoltura dorada y azul, fue sinónimo de regalo especial. Aparecía en intercambios escolares, cumpleaños y detalles sencillos, pero significativos. Su sabor clásico lo convirtió en uno de los chocolates más representativos de la infancia mexicana.
Tootsie Roll

Este caramelo masticable se ganó su lugar por su textura y sabor inconfundibles. Para muchos, era la joya escondida dentro de la Tutsibota navideña y uno de los dulces más esperados del año. Pequeño, simple y memorable.
Sweet Tarts

Coloridas, ácidas y difíciles de conseguir, las Sweet Tarts se volvieron un tesoro infantil. Llegaban por familiares que viajaban o aparecían inesperadamente en el mercado, convirtiéndose en un reto para la lengua y en un dulce codiciado entre amigos.
Pale-Locas

Dos paletas unidas, dos caritas y una mezcla de sabores dulces, ácidos y agridulces. Las Pale-Locas ofrecían una experiencia distinta en cada mordida y destacaban tanto por su diseño como por su sabor. Hoy son uno de los dulces más extrañados.
Chicles Motitas

Accesibles, coloridos y con sabores como plátano o uva, los chicles Motitas fueron parte esencial del recreo. No solo se masticaban: se compartían, se coleccionaban y se volvían excusa para convivir y jugar.

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