Torreón se viste de verde y futbol por el Mundial 2026
En las calles del centro de Torreón, normalmente bulliciosas y llenas de transeúntes, el murmullo cotidiano desapareció conforme se acercaba la hora de la inauguración del Mundial de Futbol. Las banquetas quedaron limpias, los ambulantes se esfumaron y apenas unos cuantos vendedores, aquellos que ofrecían mercancía alusiva, playeras verdes, cornetas y banderas, resistían en soledad.
En los restaurantes, desde temprano comenzaron a reunirse grupos de aficionados. Todos portaban la camiseta verde, símbolo de esperanza y pasión, listos para alentar a la Selección Nacional. Las mesas se llenaban de risas, cánticos y miradas fijas en las pantallas. El fútbol se convirtió en el menú principal, acompañado de botanas, bebidas y la complicidad de compartir un sueño colectivo.
En los trabajos, la rutina también se quebró. Varias empresas instalaron pantallas para que sus empleados pudieran ver el partido. Algunos patrones, contagiados por la euforia, decidieron “pichar” tacos y cervezas, y hasta concedieron el resto del día libre. La productividad se transformó en convivencia, y el gol se convirtió en la meta común.
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Las escuelas no se quedaron atrás. En los colegios, los proyectores iluminaron salones y auditorios, donde niños vestidos de verde se unieron en porras y gritos. La inocencia infantil se mezcló con la pasión futbolera, creando un recuerdo que seguramente quedará grabado en su memoria, el día en que la clase parecía un estadio.
La emoción se respiraba en cada esquina. Torreón se transformó en una ciudad que latía al ritmo del balón, donde todos eran parte de una misma hinchada.
El presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) Laguna, Hassan Hamdan, comentó que cerca del 15 por ciento de los restaurantes ya tramitaron sus licencias para transmitir los partidos. Algunos lograron finalizar el proceso y otros aún están en trámite, pero la intención es convertir cada establecimiento en una extensión del estadio, un espacio donde la pasión se sirva junto con los platillos.
Así, la jornada de inauguración del Mundial en Torreón no fue solo un partido, fue un fenómeno social. Las calles vacías, los restaurantes llenos, las empresas relajadas y los colegios vibrando al unísono pintaron un retrato de una ciudad que se detuvo para vivir el fútbol.