Tras muerte de niño de 11 años en Monclova, Iglesia lanza llamado urgente a las familias
Ante el caso de un niño de 11 años que perdió la vida por suicidio en Monclova, la Iglesia Católica llamó a las familias a reforzar la atención, protección y acompañamiento de niñas, niños y adolescentes.
Monseñor Néstor Martínez Sánchez, vicario de la Diócesis de Saltillo y párroco del Templo de Santiago Apóstol de Monclova, señaló que los padres deben asumir un papel permanente en el cuidado de sus hijos.
El sacerdote afirmó que hechos como este resultan dolorosos para toda la sociedad y deben representar una llamada de atención sobre la responsabilidad que tienen los adultos frente a los menores.
Señaló que los niños necesitan contar con una persona adulta que los cuide, los acompañe y permanezca atenta a sus necesidades durante las diferentes etapas de su desarrollo.
Suicidio infantil llama a cuidar a menores
Martínez Sánchez explicó que el mensaje para las familias debe centrarse en fortalecer los vínculos y establecer redes de apoyo que permitan detectar situaciones que puedan poner en riesgo a los integrantes más vulnerables de la sociedad.
Consideró que algunas circunstancias pueden prevenirse cuando existe acompañamiento permanente y una comunidad dispuesta a cuidar a quienes requieren ayuda.
El vicario de la Diócesis de Saltillo destacó que los menores necesitan la presencia de adultos responsables que velen por ellos y los protejan.
Expuso que, mientras alcanzan la madurez necesaria para tomar decisiones y enfrentar determinadas circunstancias por sí mismos, requieren orientación, atención y acompañamiento de sus padres y de otros adultos cercanos.
Señaló que el cuidado no debe limitarse al ámbito familiar, debido a que también es necesario construir redes de apoyo entre familias, instituciones y distintos sectores de la sociedad.
Afirmó que mediante la colaboración y la atención mutua pueden generarse mejores condiciones para proteger a niñas, niños y adolescentes.

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El sacerdote sostuvo que el mal puede presentarse en diferentes lugares y circunstancias, por lo que consideró necesario que la sociedad mantenga una actitud de prevención.
Señaló que la conciencia, la unión y la disposición para ayudar a los demás pueden contribuir a enfrentar situaciones que afectan a las familias y particularmente a los menores.
Martínez Sánchez pidió a los padres de familia asumir directamente la tarea de velar por sus hijos y mantenerse atentos a lo que ocurre con ellos.
Indicó que también es importante que los adultos estén dispuestos a escuchar, aconsejar y corregir cuando sea necesario, pero igualmente aceptar cuando alguien les haga una observación o les brinde orientación.
El llamado de la Iglesia ocurre después del fallecimiento de un menor de 11 años, un hecho que el sacerdote calificó como profundamente lamentable.
Sin referirse a posibles causas del caso, señaló que la situación debe llevar a las familias y a la sociedad a preguntarse qué pueden hacer para fortalecer la protección de niñas, niños y adolescentes.
Iglesia pide fortalecer redes de apoyo
Respecto al impacto que tiene la pérdida de un hijo para los padres, el párroco del Templo de Santiago Apóstol señaló que difícilmente existen palabras suficientes para aliviar un dolor de esa magnitud.
Expresó su solidaridad con las familias que enfrentan una pérdida de este tipo y planteó que, desde la Iglesia, deben recibir acompañamiento y cercanía en momentos especialmente difíciles.
Martínez Sánchez recurrió a la figura de María Santísima para explicar el dolor que representa para los padres perder a un hijo.
Recordó la imagen de la Virgen Dolorosa como una expresión del sufrimiento de una madre ante la muerte de su descendiente y señaló que la Iglesia busca acompañar a las familias desde el amor de Dios y la solidaridad.
El sacerdote insistió en que ningún padre debería tener que enfrentar una situación de esta naturaleza.
Por ello, convocó a las familias a participar activamente en la protección de sus hijos y a no dejar de lado la responsabilidad de observar, escuchar y acompañar a quienes forman parte del núcleo familiar.
Martínez Sánchez reconoció que cada vez se conocen más casos que involucran a menores y expresó preocupación por esta situación.
Afirmó que estos acontecimientos no deben considerarse normales y reiteró que representan una llamada de atención para revisar qué está haciendo la sociedad por sus niños, adolescentes y familias.
Ante este escenario, planteó que la prevención debe comenzar desde el hogar, mediante una mayor cercanía entre padres e hijos.