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Mauricio Meschoulam

Trump, Irán y la creciente distancia entre Estados Unidos e Israel

MAURICIO MESCHOULAM

El vicepresidente JD Vance lo puso muy claro: Trump es el único aliado fuerte que le queda a Israel en este momento. Era una forma de responder a los miembros del gabinete de Netanyahu que están criticando duramente a Trump por lo que consideran un pésimo acuerdo con Irán. Pero la verdad es que la brecha entre Israel y EUA se viene ensanchando desde hace tiempo y es un tema que rebasa a las personas.

1. Estados Unidos, como superpotencia, lleva más de una década buscando replegarse de Medio Oriente. El hecho de que no haya conseguido hacerlo plenamente, y de que cada tanto la región le vuelva a atraer magnéticamente, no cambia el fondo. Esto se ha observado desde Obama y la primera gestión de Trump, hasta Biden y en la actualidad.

2. En ese fondo, EUA es una superpotencia que, lejos de encontrarse en una fase de expansión, se encuentra en una fase de repliegue, más allá de lo que pueda aparentar el ruido actual. Washington ya no puede estar en todas partes del mundo al mismo tiempo. Esto se debe a causas históricas que terminan ocurriendo con todos los grandes poderes y que inician con su altísimo endeudamiento, su incapacidad para conservar la vanguardia tecnológica si deja de destinar recursos que está empleando en zonas no prioritarias y, por tanto, su necesidad de restringirse y priorizar sus despliegues militares. Y desde hace años, la decisión ha sido que Medio Oriente no es una región prioritaria, como sí lo es el Indo-Pacífico, lo que naturalmente, distancia a Israel de Washington en términos de sus metas estratégicas.

3. Ese el contexto que enmarca la guerra actual. Trump estuvo dispuesto, en efecto, a atacar Irán, pero siempre buscó una operación corta, que estimaba que no se le saldría de las manos. Netanyahu formó parte de quienes convencieron a Trump de que era posible el descabezamiento del régimen iraní y el consecuente advenimiento de un gobierno mucho más colaborativo con Washington -al estilo Venezuela- en apenas unos cuantos días.

4. Pero cuando ese objetivo no se consigue, la brecha entre Washington y Jerusalem empieza a ensancharse y a hacerse visible. Irán y sus aliados son percibidos en Israel como amenazas vitales para su seguridad nacional y, por tanto, cualquier otro factor se subordina a ese hecho. Para Trump, en cambio, los costos financieros y económicos -y, por tanto, los costos políticos- crecían con cada día.

5. Como resultado, Trump buscó durante varias semanas encontrar alguna ruta de salida del conflicto, a como diese lugar. Netanyahu, en cambio, buscaba a toda costa que los ataques contra Irán y sus aliados no se detuvieran. Especialmente contra Hezbollah, la milicia libanesa aliada de Teherán que, tras sus enfrentamientos con Israel en 2024, ha demostrado una altísima capacidad de recuperación.

6. Lo que Irán ha conseguido de manera exitosa es vincular los ceses al fuego en todos los frentes, Líbano incluido. Sin embargo, como a lo largo de las últimas semanas ese cese al fuego no se había materializado, y precisamente porque ello ha puesto en riesgo el acuerdo mayor entre Trump e Irán, afloraron las fricciones entre el presidente estadounidense y Netanyahu.

El acuerdo que Trump consigue extraer de Teherán es percibido como altamente negativo para los intereses israelíes. Podemos esperar, por tanto, que, independientemente del nuevo cese al fuego en Líbano, las tensiones que señalo continúen creciendo a lo largo de los meses que siguen. Todo dependerá de qué tanto pueda Trump seguir controlando a su aliado.

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