Imagen: Facebook/ Jesús Quiroz Barragán
De las más de 70 nuevas especies fósiles registradas en 2025 —según datos del Museo Americano de Historia Natural—, al menosuna de ellas fue descubierta en Coahuila de Zaragoza: el Demarezites quirozii, un amonite del periodo Pérmico, el último de la era Paleozoica, que habitó este territorio cuando los continentes que hoy conocemos todavía formaban uno solo: Pangea.
Además de que el ejemplar fue encontrado en esta entidad, su hallazgo es significativo para la región por otro motivo: el nombre científico con el que fue denominado el molusco hace honor al médico lagunero Jesús Quiroz Barragán, quien fundó junto con su hermano Gustavo el Museo Paleontológico de la Laguna, ubicado en el centro de Torreón, sobre la avenida Juárez, desde 1995.
Este pequeño recinto resguarda una amplia colección de fósiles, así como objetos prehistóricos y precoloniales, que cuentan la historia de la hoy Comarca Lagunera desde hace más de 250 millones de años, cuando la tierra estaba cubierta por el mar,hasta el momento en que el río Nazas fue la principal fuente de sustento para los grupos nómadas que habitaban esta parte de Aridoamérica, pasando por épocas como la de los grandes mamíferos (el Pleistoceno), cuando mamuts y tigres dientes de sablerondaban el hemisferio norte global.
Por más de cinco décadas, Quiroz Barragán ha alimentado esa colección internándose en los terrenos agrestes de la Laguna y zonas circundantes, que resguardan en su suelo huellas invaluables de diversas eras geológicas. Su valor reside tanto en su cantidad como en la calidad de su preservación. Es por ello que investigadores de instituciones tan prestigiosas como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) o la Universidad de Yale han realizado estudios de los restos fósiles encontrados aquí.
No obstante, muchos de esos descubrimientos científicos no hubieran sido posibles sin Jesús Quiroz Barragán, pues sus conocimientos de los numerosos rincones de la región y su interés por conservar y difundir el patrimonio paleontológico han tendido un puente de saberes entre el territorio, la esfera académica y la población en general.

DEL CERRO A LA ACADEMIA
“Yo tengo ahorita setenta años y todavía ando en el cerro, todavía voy. Me gusta andar arriba del cerro buscando piedras y lo que encuentre, pero yo empecé a los 15 años. Lo que pasó es que mi papá falleció y él me dejó una camioneta, y esa camioneta me sirvió porque tenía un tío que era minero; él no tenía camioneta y me decía: ‘pues vámonos a las minas a buscar piedras’”, narra Quiroz Barragán.
“En una de esas idas a Mapimí (...) estaba un chivero que conocía a mi tío. Llegamos y luego dijo: ‘mire, don Nacho, aquí tengo una muela, me dicen que es de mamut’”.
Jesús sostuvo la pieza en su mano, fascinado. No pudo evitar pedirle al hombre que le mostrara dónde la había encontrado. Él accedió, así que al siguiente domingo recibió nuevamente al joven y a su tío en el rancho La Purísima, cerca del puente de Ojuela, y de ahí partieron al arroyo de donde el chivero había extraído el fósil.
“Nos metimos al arroyo y como a la media hora me encuentro otra muela de mamut. ¡Ya estaba que saltaba de gusto! Y de ahí empezamos a buscar lo que es la fauna del Pleistoceno, de lo que fue hace diez mil años a dos millones de años atrás. Eran los huesos de mamut, de vertebrados terrestres…”.
Es así que Quiroz Barragán comenzó su trayectoria como figura clave en los estudios paleontológicos de la región, aunque no sin algunos obstáculos.
Al inicio, tanto él como otras de las personas que se unían a las búsquedas desconocían las mejores maneras de extraer, manipular y trasladar las piezas que encontraban, por lo que —admite el propio Quiroz— algunas de ellas, incluyendo algunos colmillos demamut, sufrieron daños en el proceso. No obstante, la experiencia hizo lo suyo y este tipo de fallas fueron desapareciendo.
A su vez, el terreno de exploración se expandía año con año, pues las inmediaciones de Mapimí no serían la única zona que albergara esos tesoros.

“En ese tiempo, un ingeniero amigo mío me dijo ‘¡pues vamos al Pérmico de Coahuila!’. Y ya estudiando eso vi que el Pérmico podría ser lo más antiguo de Coahuila, en promedio de 252 millones de años a 299 millones de años. Y yo dije ‘¡Ajá! Pues voy a buscar fósiles de esa antigüedad’ (...) y empecé a irme. Iba un mes a un lado, otro día me movía a otro lado, pero siempre fui cuidando los lugares donde iba recolectando; los iba anotando”.
Esa rigurosidad para registrar el territorio coahuilense y las piezas obtenidas fue probablemente lo que le concedió que el Demarezites quirozii fuera nombrado en su honor, pues sus esfuerzos no se limitan a coleccionar, sino que incluyen la clasificación y divulgación de sus hallazgos.
En un inicio, el Museo Paleontológico de la Laguna era el principal medio de divulgación, pero una vez que llegaron las redes sociales, el alcance de sus actividades escaló a nivel nacional: las fotografías de fósiles que publicaba en dicha plataformallegaron a investigadores de la UNAM.
“Después de un tiempo se contactó a un paleontólogo de la UNAM. Subí (a Facebook) unos fósiles que le interesaban, y ya de ahí él vino a Torreón y después le seguí enviando fotos”, explica el médico. “Así se fueron haciendo los estudios de cada área (del estado)”.
Las solicitudes por parte de académicos se fueron acumulando y Quiroz no dudó en apoyar a todo aquel que quisiera investigar los pasados periodos y eras geológicas de Coahuila.
DEMAREZITES QUIROZII
El estudio que anuncia el descubrimiento del Demarezites quirozii fue publicado en la revista científica Journal of Paleontology, administrada por la Universidad de Cambridge, el 23 de junio de 2025 bajo el título “Amonites del Pérmico del Guadalupiensede Las Delicias, estado de Coahuila, México: nuevos datos bioestratigráficos y paleobiogeográficos”
(Permian ammonoids from the Guadalupian of Las Delicias, Coahuila state, Mexico: new biostratigraphical and paleobiogeographical insights).
El artículo detalla que 18 especies de amonites de Las Delicias —zona geológica a medio camino entre San Pedro de las Colonias y Cuatrociénegas—, incluida la Demarezites quirozii, están relacionadas con otras encontradas en el sur de Estados Unidos, el noreste de Japón y el sur de China.

La semejanza entre los amonites mexicanos y los reportados en estas regiones “respalda la propuesta de que durante el Guadalupiense (Pérmico medio) existió un corredor marino a través del océano Panthalassa, que podría haber conectado las regiones de Paleotetis y América del Norte”, apunta la investigación liderada por Alberto Alanis Pavón.
Para el estudio, detalla Quiroz, el equipo de la UNAM comparó los fósiles de Las Delicias con algunos que resguarda la Universidad de Yale desde la década de los cuarenta. Es decir, los nuevos hallazgos complementan el conocimiento obtenido hace ocho décadas y, con ello, abonan a la reconstrucción del pasado milenario de la vida en nuestro planeta, arrojando pistas sobre un paisaje acuáticoque el lagunero Jesús Barragán ha ayudado a esclarecer con su incansable labor.
La historia del Demarezites quirozii es, ante todo, la historia de cómo la curiosidad persistente de un individuo puede iluminar los secretos de hace 250 millones de años y redefinir la narrativa geológica de una región.
amendoza@elsiglo.mx