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Una Embajada haciendo agua

Enrique Sada Sandoval

La historia de las relaciones exteriores entre México y el Reino Unido de Gran Bretaña datan prácticamente desde la Independencia.

La importancia de este acercamiento entre naciones ciertamente ha tenido algunos momentos de claroscuros aunque por lo general ha sido una relación marcada más por la generosidad manifiesta de aquel país sobre una nación en ciernes como la nuestra.

Ejemplo de lo anterior lo tenemos de sobra y patentado a partir del asilo político que se le brindó al Libertador Agustín I de Iturbide cuando tras su abdicación y autoexilio fue perseguido por Fernando VII por haber hecho la Independencia, teniendo que huir de Liorna a París, y de Suiza para finalmente establecerse en Londres con la anuencia del Ministro Sir George Canning. Otro caso fue el financiamiento de la Deuda Pública concedido después a nuestro país tras la impostura del régimen republicano, aunque desastroso por nuestra parte debido a la ignorancia de Guadalupe Victoria y de nuestra burocracia en materia económica.

Esta relación sin embargo vino ahora a empantanarse e incluso ensombrecerse debido al muy bajo perfil impuesto para nuestra Embajada en aquel país desde el sexenio pasado con la designación de Josefa González Blanco, persona improvisada sin ninguna experiencia o relación con el Cuerpo Diplomático de Carrera que antaño solía ser nuestro orgullo en el extranjero.

El despido de la ex funcionaria que venía repitiendo puesto desde el sexenio anterior después de haber sido Secretaria de Medio Ambiente, puesta por el ex presidente López, no se debió a las críticas vertidas en su momento cuando se le retrató de manera poco decorosa llevando y cargando la maleta del hijo menor de quien la puso ahí-cuando Jesús Ernesto López Gutiérrez estudió en costosísima Universidad londinense-sino debido a una serie de maltratos y abusos contra el personal de la Embajada.

Según informes del Diario El País, González-Blanco acumuló cerca de 20 denuncias presentadas ante el Órgano Interno de Control y el Comité de Ética, donde empleados y exempleados de la Embajada denunciaron un ambiente laboral marcado por el hostigamiento, prácticas de intimidación y castigo contra quienes se oponían o cuestionaban sus ocurrencias erráticas: "Entre los testimonios recabados se describe una dinámica conocida internamente como "la dog house" (La casa del perro), un mecanismo de castigo que consistía en aislar a los empleados: dejarles de hablar, negarles información y prohibir al resto del personal cualquier contacto con ellos. "Simplemente dejas de existir", relató uno de los empleados".

No en vano desde el 2021 más de 40 empleados han salido de la Embajada, entre renuncias y rotaciones a otras representaciones diplomáticas, lo que dejó a esta importante sede con menos de la mitad de su plantilla laboral en su momento.

De acuerdo con uno de los testimonios más contundentes a la actitud desequilibrada de la ex funcionaria se refieren amenazas, humillaciones públicas y gritos telefónicos atribuidos a González-Blanco, con una cantaleta reiterativa de su parte: "Si yo quiero que te largues a México mañana, te subo en un avión y te largas. Porque yo te di el trabajo, no sirves para nada, y si yo digo que te hinques, te hincas".

En cuanto a su labor, Josefa González anunciaba que la relación bilateral con Gran Bretaña se mantenía "sólida, activa y en permanente fortalecimiento", algo que según ella, "podía verificarse en la agenda pública y el trabajo cotidiano entre ambos gobiernos". Sin embargo, la realidad era otra.

Después de la salida del Reino Unido de la Comunidad Económica Europea -tras el hartazgo y la migración excesivas que le era impuesta por la dictadura "woke" de Bruselas- a través del Brexit, el Gobierno de México nunca se ocupó de estrechar las relaciones diplomáticas y económicas necesarias a través de un nuevo Tratado Comercial con el Gobierno de Su Majestad (aún mientras vivía la Reina Isabel II) abandonando a su suerte a los empresarios, comerciantes y exportadores mexicanos quienes desde entonces se han visto obligados a tener que pagar enormes tarifas arancelarias e impuestos para el intercambio de bienes y servicios, situación que continuó gracias a la ineptitud e ignorancia de la funcionaria saliente.

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Escrito en: Junta de la Paz Estados Unidos Donald Trump

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