Una manzana en Corea del Norte
Un señor que deambulaba por las calles de Torreón en la segunda decena del siglo XXI no se aguantó y me preguntó que si yo era de los de Corea. Tenía sus razones para hacerme la pregunta porque mi periodismo no evitaba el color rojo. También porque milité en partidos de izquierda que hasta me lanzaron como candidato a la presidencia municipal. Así que aquel señor se refería a los mexicanos que se formaron en Corea del Norte para luchar por instaurar el socialismo en México.
No soy de los que pensaba aquel señor, pero entre lo que he sabido de “los de Corea”, me gusta una anécdota contada por uno de ellos. Espero recordarla bien. Un día esperaban al instructor. Cuando llegó llevaba en las manos una manzana. Ante ellos sacó una navaja y comenzó a repartir trozos. Los discípulos comían y el instructor siguió repartiendo la fruta hasta que se acabó.
Por supuesto, no todos alcanzaron manzana de Corea del Norte. Entonces el instructor explicó la lección: No se ha de comer hasta estar seguros de que todos tienen comida. Entre otras cosas eso, la solidaridad extrema, habrían aprendido en Corea del Norte unos mexicanos.
Quise referir esa anécdota para empezar a recordar lo que sucedió en Guadalajara a mediados de marzo de 1973. En dicha ocasión se constituyó una organización guerrillera que reunió a muchos de los grupos que actuaban independientemente en todo el país con el propósito de establecer el socialismo. Se llamó Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S).
El nombre de la organización alude al surgimiento de la primera guerrilla socialista contemporánea surgida en México y su acción ocurrida el 23 de septiembre de 1965 en Ciudad Madera, Chihuahua. A esta fecha, a esta expresión de la lucha popular por la reivindicación de las mayorías, o “de los que menos tienen”, siguió la relacionada con la anécdota de la manzana porque, en 1966, se organizaron los estudiantes que consiguieron ir a capacitarse a Corea del Norte. Luego aparecieron en México con el nombre de Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR).
Todos los grupos guerrilleros en México eran reprimidos con ferocidad, con bestialidad increíble que ha sido registrada en muchos libros. Pero la represión no sólo se ensañaba con la lucha armada, las manifestaciones pacíficas también la sufrían. El 10 de junio de 1971 una marcha fue brutalmente atacada en las inmediaciones del Casco de Santo Tomás, del Instituto Politécnico Nacional y laEscuela Normal Superior. Allí estuvo Raúl Ramos Zavala, emergido de la Juventud Comunista, quien decidió reunir, organizar y consolidar la lucha armada y redactó documentos teóricos que dieron línea a la fundación de la LC23S en marzo de 1973 en Guadalajara.
La de mediados de marzo de 1973, la del 23 de septiembre de 1965, la de la fundación del MAR en 1966, la del 10 de junio de 1971 que estimuló la lucha armada de un sector del pueblo mexicano son efemérides que fácilmente vienen a la memoria. Luego, el uso de las armas para exigir reivindicaciones —por ejemplo la libertad que tiene el pueblo de darse el régimen que le interese— se multiplicó nacionalmente y su cronología es nutrida de fechas importantes.
Los acontecimientos mencionados y los incontables que se produjeron en aquellos tiempos han sido objeto de una caudalosa bibliografía. Siempre aparecen nuevos títulos y los más antiguos sobreviven. Sin embargo, las ideologías producidas por el capitalismo no dejan de desvirtuar los objetivos. Durante una conferencia alusiva al 23/09/1965, estudiantes universitarios preguntaron cuáles eran los logros. El pragmatismo inmediatista está apoderado de las mentes y no sólo las juveniles; por otra parte, el no menor de los logros es la mayor democracia que se observa en el país, ahora muy amenazada por la oligarquía que pretende instalar en México un neonazismo.
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