Investigadores de la UNAM detectaron la bacteria Acinetobacter baumannii en animales, plantas, alimentos y agua, además de advertir un posible intercambio entre especies.
Una investigación del Centro de Ciencias Genómicas (CCG) de la UNAM identificó la presencia de la bacteria Acinetobacter baumannii, considerada uno de los patógenos más resistentes a los antibióticos, en más de 95 fuentes distintas, entre ellas perros, gatos, plantas, alimentos y agua.
El estudio, difundido por la Gaceta UNAM, también encontró evidencia de un posible intercambio de la bacteria entre animales y humanos, lo que refuerza la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica.
¿Qué es Acinetobacter baumannii y por qué preocupa?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica a Acinetobacter baumannii como un patógeno crítico, debido a que algunas de las infecciones que provoca son difíciles de tratar por su alta resistencia a los antibióticos.
Tradicionalmente se le considera una bacteria nosocomial, es decir, asociada a infecciones adquiridas en hospitales, especialmente entre pacientes hospitalizados o en terapia intensiva.
¿Dónde encontraron la bacteria?
La investigación fue encabezada por el biólogo Santiago Castillo Ramírez, del CCG-UNAM, quien junto con su equipo analizó 23 mil 205 genomas obtenidos de bases de datos internacionales correspondientes a 106 países.
Los investigadores detectaron la bacteria en:
- Humanos.
- Perros y gatos.
- Vacas, caballos, cerdos y borregos.
- Aves, salmones y gusanos.
- Plantas.
- Alimentos como leche, carne, frutas, verduras y hortalizas.
- Agua contaminada y aguas residuales.
¿Puede transmitirse a las personas?
El estudio encontró que algunos linajes de la bacteria son exclusivos de determinadas especies, mientras que otros aparecen tanto en humanos como en animales y fuentes ambientales.
De acuerdo con los investigadores, esto sugiere un potencial de transmisión entre especies, conocido como zoonosis, aunque se requieren más estudios para comprender cómo ocurre este proceso y con qué frecuencia.
Además, identificaron que los perros y las aguas residuales representan algunas de las fuentes con mayor contacto con las personas, lo que podría favorecer la circulación de bacterias resistentes.
Piden reforzar la vigilancia epidemiológica
Los especialistas también analizaron el llamado resistoma, es decir, el conjunto de genes que permiten a la bacteria resistir distintos antibióticos.
Según los resultados, Acinetobacter baumannii tiene una alta capacidad para adquirir nuevos genes de resistencia, por lo que los investigadores consideran indispensable fortalecer la vigilancia epidemiológica y mantener un enfoque que integre la salud humana, animal y ambiental.