EDITORIAL Kemchs Caricatura editorial Enríquez Columnas editorial

Columnas

Urbe y orbe

La metamorfosis del comercio mundial

ARTURO GONZÁLEZ GONZÁLEZ

La globalización económica no ha desaparecido, pero se está transformando. El informe más reciente de la Organización Mundial de Comercio (OMC) lo deja ver con claridad.

“El sistema de comercio global continúa enfrentando desafíos a una escala no vista desde su creación hace 80 años tras la Segunda Guerra Mundial. (...) Sin embargo, el comercio global mostró una resiliencia considerable en 2025”, dice Ngozi Okonjo-Iweala, directora general de la OMC, en el mensaje de apertura del informe. ¿Qué significa esto? ¿Qué implicaciones tiene? El diagnóstico de la OMC apunta a que las guerras entre estados, las tensiones geopolíticas, los aranceles, la aceleración tecnológica y el nuevo paradigma de la seguridad económica han alterado las condiciones bajo las cuales funcionó la globalización durante décadas. No obstante, el comercio mundial mantiene un fuerte crecimiento. En 2025 el volumen de intercambio de mercancías aumentó 4.6 % respecto a 2024, año en el que el incremento respecto a 2023 fue de 2.7 %. Es decir, hay un crecimiento. Si lo ponemos en dinero, el dato es más contundente: el valor del comercio global de bienes y servicios alcanzó el año pasado los 34.6 billones de dólares, 7 % más que en el año anterior. Para darnos una idea del tamaño, tal monto equivale a poco más que el volumen de la economía de Estados Unidos.

Hasta aquí, pareciera que la locomotora mantiene su ritmo. Pero si nos quedamos con los datos halagüeños, no veremos la transformación profunda que ocurre. De octubre de 2024 a octubre de 2025, el comercio afectado por aranceles y otras restricciones a las importaciones se multiplicó por cuatro al pasar de 611 mil millones de dólares a 2.64 billones de dólares. Visto de otra manera, la proporción de importaciones afectadas por medidas proteccionistas acumuladas desde 2009 brincó del 12.6 % al 19.7 % en tan sólo un año.

Pero el daño y estancamiento del comercio global es más evidente. Si bien en 2025 alrededor del 72 % del intercambio de bienes se realizó dentro del marco de nación más favorecida de la OMC, la cifra está lejos del 85 % registrado en 2008, cuando también el valor del comercio global alcanzó el porcentaje más alto, 31.1 %, con respecto del PIB mundial. Y aunque en 2025 el valor del comercio global registró su cifra más alta en dólares, como proporción del PIB mundial apenas llegó al 29.5 %, es decir, menos que el pico de 2008.

Otro hallazgo relevante es el creciente peso que tienen las tecnologías relacionadas con el desarrollo de IA en el impulso del intercambio de bienes.

Con todo y que los productos vinculados a la IA apenas representan una sexta parte del comercio mundial, explican el 42 % de su crecimiento. Por otro lado, con China a la cabeza, Asia es la responsable del 71 % del crecimiento del intercambio de bienes y servicios del planeta. El gigante asiático se mantiene como líder en exportaciones, mientras que Estados Unidos conserva el puesto del principal importador, a pesar del proteccionismo y el desacoplamiento parcial entre las dos grandes economías del orbe. Un dato también revelador es que las cadenas globales de valor han ido perdiendo presencia frente a las cadenas regionales: de 2022 a 2025 aquéllas pasaron de representar el 48 % del comercio mundial al 46 %.

La evidencia observada por la OMC nos muestra que si bien la globalización sigue viva, está siendo transformada por la geopolítica, la geoeconomía, la tecnología y la nueva centralidad asiática. Y estos cambios producen en la organización y otras instituciones globales una especie de parálisis.

El Órgano de Apelación no funciona, mientras que la reforma general de la OMC y las reformas particulares del mecanismo de solución de diferencias y sobre comercio electrónico siguen sin concretarse. Incluso, la moratoria multilateral sobre tarifas a las transmisiones electrónicas expiró en marzo de 2026 por falta de consenso. En consecuencia, unos 60 países tuvieron que establecer acuerdos provisionales sobre reglas comunes en comercio electrónico. El consenso sobre el comercio mundial está bloqueado y, ante el bloqueo, surge la necesidad de parches.

La realidad que describe la OMC en su diagnóstico tiene implicaciones evidentes. La lectura amplia es que la lógica de la eficiencia económica ha perdido protagonismo en el comercio mundial frente a la seguridad económica y la instrumentalización del intercambio como herramienta de poder de los Estados nacionales. En una mirada más focalizada, encontramos algunas consecuencias importantes. Si bien la rivalidad entre China y Estados Unidos no ha interrumpido completamente los flujos comerciales, sí los está reorientando. Los bloques económicos regionales –Norteamérica, Europa, Asia-Pacífico, etc.– ganan peso por la necesidad de garantizar la seguridad en los suministros. Las reglas universales de comercio ahora conviven con acuerdos parciales bilaterales o plurilaterales. La revolución tecnológica ligada a la IA modifica las prioridades: el protagonismo que antes tuvieron el carbón, el acero, el petróleo y los autos y sus componentes, ahora lo disputan las tierras raras y otros minerales críticos, los semiconductores, los centros de datos y la electricidad.

Pero lo más importante quizás es que la vulnerabilidad causada por las tensiones geopolíticas ha adquirido ya un valor económico. Hoy por hoy la eficiencia a ultranza puede convertirse en fragilidad extrema en medio de una crisis por conflictos geopolíticos.

Frente a un escenario así, los gobiernos nacionales tienen que multiplicar sus vínculos, diversificar sus mercados y fuentes, además de fortalecer una política industrial centrada en la seguridad económica. Por su parte, las empresas deben incorporar a la voz de ya la geopolítica como una variable en la gestión cotidiana y la planificación.

Crear ecosistemas regionales a través de la asociación y organizaciones de cuádruple hélice (Gobierno más empresas más academia más sociedad civil) cobra más sentido que nunca. Y un punto que considero vital es superar la atracción de inversión como objetivo máximo; construir capacidades y afinar vocaciones deben acompañar el aterrizaje de empresas. Por último, en medio de un entorno altamente volátil, la mejor forma de atravesar la vulnerabilidad es mantener abierta la mayor cantidad posible de canales y opciones.

Desde una mirada histórica, más allá de la desaceleración o estancamiento del comercio mundial, lo que atestiguamos es la transformación abrupta de las reglas de funcionamiento del sistema internacional de intercambio de bienes y servicios. El modelo global contemporáneo de libre cambio tuvo su origen en 1948, con el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés).

Tras la caída del bloque comunista se extendió y afianzó con la creación de la OMC en 1995 y alcanzó su auge cuando China se adhirió en 2001. El freno de mano llegó con la Gran Recesión de 2008-2009 y la mutación del sistema empezó a tomar forma poco antes de la pandemia de 2020. La metamorfosis no ha hecho sino acelerar desde entonces.

Experimentamos un período de transición con fuertes turbulencias en el que la regionalización, la diversificación, la seguridad económica y el ajuste de flujos comerciales son la nueva norma.

Substack: @urbeyorbe

Leer más de EDITORIAL

Escrito en: columnas editorial

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de EDITORIAL

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 2505900

elsiglo.mx