¡Urgen psiquiatras! Alerta déficit de especialistas ante el incremento de depresión, ansiedad y suicidios
Coahuila enfrenta las cifras de salud mental más crudas de la última década. Un informe del Consejo Cívico de las Instituciones advierte que la depresión, la ansiedad y las adicciones se han convertido en una emergencia pública que el sistema de salud actual no alcanza a cubrir.
Un diagnóstico con impacto creciente
Marco Zamarripa, director del organismo, señaló que detrás de cada porcentaje hay historias de vida que no fueron escuchadas a tiempo, e hizo un llamado urgente a las autoridades y a la sociedad para construir una agenda común que detenga este avance.
Los datos de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado arrojan que casi 246 mil adultos en el estado viven con indicios de depresión, mientras que la cifra de quienes padecen ansiedad supera los 406 mil.

Esta carga emocional no se distribuye de manera equitativa, pues el impacto en las mujeres es significativamente mayor. César Rodríguez, investigador del CCI, puntualizó que ellas representan el 70 por ciento de las consultas por depresión y el 73 por ciento por ansiedad en el sector público.
Sin embargo, esta mayor presencia en las estadísticas también sugiere que las mujeres son quienes más buscan ayuda profesional, rompiendo barreras que en el caso de los hombres suelen estar más arraigadas por prejuicios culturales.
Suicidio: una vida perdida cada día
El punto más crítico y doloroso del diagnóstico es el suicidio. Durante el año 2025, Coahuila registró 345 casos, lo que equivale a la pérdida de una vida cada día.
Esta cifra no es un hecho aislado, sino la culminación de una tendencia ascendente que ha visto un incremento del 105 por ciento en los últimos diez años. Actualmente, el estado ocupa el octavo lugar nacional.
Lo más alarmante es que el suicidio se ha consolidado como la primera causa de muerte entre los jóvenes de 25 a 34 años. Es una estadística que habla de una generación que se siente acorralada y sin las herramientas emocionales o institucionales para salir adelante.
Adicciones y centros de rehabilitación
A este panorama se suma la crisis de las adicciones, particularmente el consumo de cristal. Luis Alfredo Medina, coordinador de investigación, alertó que el 54 por ciento de los internamientos en centros de rehabilitación se deben al uso de metanfetaminas.
El problema se agrava al observar que el 26 por ciento de las personas anexadas en centros regularizados son menores de edad, de entre 12 y 17 años.
Torreón y Saltillo encabezan la lista de ciudades con mayor número de internos, pero la infraestructura para atenderlos es precaria y, en muchos casos, clandestina.
De los 430 anexos identificados en la entidad, apenas la mitad cuenta con un registro oficial y solo el 37 por ciento opera bajo todas las normas sanitarias, lo que obliga a la gran mayoría de las familias a recurrir a centros informales ante la falta de opciones seguras y accesibles.
Déficit de especialistas en el sistema público
La raíz de la falta de atención adecuada reside en un déficit estructural de especialistas que resulta desalentador. Mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda la existencia de 10 psiquiatras por cada 100 mil habitantes, Coahuila dispone de apenas 0.8 en el sector público.
Con solo 28 psiquiatras y 154 psicólogos para atender a todo el estado, el sistema está rebasado.
Además, la atención está centralizada de manera desproporcionada; de las 429 unidades médicas públicas en la entidad, solo 23 cuentan con un consultorio psiquiátrico, y la mitad de estos se encuentran concentrados en Saltillo.
Propuesta de reestructuración
Ante este diagnóstico, el CCI propone una reestructuración profunda que incluya un aumento presupuestal directo a la salud mental, la descentralización de los especialistas para que lleguen a todas las regiones y la creación de un Padrón Único que permita supervisar y regularizar los centros de rehabilitación.
El objetivo es que la salud mental deje de ser un privilegio de quienes pueden pagar atención privada y se convierta en un derecho real, eliminando el estigma y permitiendo que la sociedad dimensione el tamaño del reto que tiene por delante.