Venezuela, el nuevo imán petrolero que amenaza a México
El plan de Estados Unidos para invertir en infraestructura petrolera en Venezuela y elevar su producción de crudo abre un escenario adverso para México, al colocarlo frente a un competidor directo por la atracción de inversión privada en el sector de hidrocarburos. Analistas alertan que, ante la falta de recursos para nuevos proyectos nacionales, la producción mexicana podría seguir a la baja y comprometer aún más la situación financiera de Pemex.
“Hoy (el sábado), Estados Unidos ha anunciado el incremento de la infraestructura, inversión y todo lo necesario para incrementar la producción de petróleo crudo en Venezuela en el corto y mediano plazo”, señaló Ramsés Pech, analista del sector de hidrocarburos, en un podcast publicado este sábado.
“¿Esto qué significa? Número 1, que México va a tener una acérrimo competidor que va a ser Venezuela, en donde empresas de Estados Unidos van a ir a hacer ciertas inversiones”, añadió.
Jesús Carrillo, analista económico y energético, coincidió en que un eventual cambio de régimen en Venezuela podría reactivar el interés de las empresas petroleras internacionales y restarlo de otros mercados.
“Sí es probable que el plan de invertir en Venezuela en el sector petrolero quite el interés de invertir en otros mercados”, sostuvo en entrevista.
También advirtió sobre posibles ajustes en las decisiones corporativas de las compañías estadounidenses.
“Podremos ver un reacomodo de las estrategias comerciales de las empresas de refinación estadounidense”, agregó.
Pech alertó que este desplazamiento de capitales tendría un impacto directo en los proyectos mexicanos, particularmente en los contratos mixtos que se encuentran en puerta, ya que la mayor presencia de Estados Unidos en Venezuela generaría mayor confianza para los inversionistas.
“(Una mayor presencia de EUA en Venezuela) derivaría en México que ciertos recursos financieros que pudieron haber sido destinados bajo contratos mixtos o cualquier influencia que se tuviera sobre nuevos contratos, sobre todo en la extracción de hidrocarburos, algunas empresas de EUA ya no estarían interesadas (en invertir en el país) y preferirían ir a Venezuela donde se sentirían a gusto, donde la Administración de Trump estaría apoyando toda la nueva infraestructura e incremento de producción”, explicó.
Este cambio en el destino de las inversiones dejaría a México en una posición desfavorable dentro del mercado energético internacional, advirtió el analista.
“México queda entrampado en un mercado local donde el incremento de la producción programada para el año 2030, de 1.8 millones de barriles diarios y cinco millones de pies cúbico diarios (de gas) nos saca de la jugada y pone en riesgo las finanzas de Pemex al dejar de exportar petróleo crudo”, sentenció Pech.
El escenario se vuelve aún más relevante si se considera que el plan de México hacia 2030 es exportar un máximo de 400 mil barriles diarios, de los cuales 150 mil se destinarían a Deer Park. Si Estados Unidos incrementa la producción venezolana y concentra ahí sus compras, el crudo mexicano tendría que buscar otros mercados, probablemente con mayores descuentos.
“Esto laceraría mucho a las finanzas públicas de Pemex”, concluyó.
Finalmente, Pech explicó que los ingresos de Pemex dependen en 41 por ciento del mercado interno por la venta de gasolinas y diésel; en 19 por ciento de las exportaciones de crudo, que han caído de un millón a menos de 500 mil barriles diarios; y, en buena medida, de la exportación de combustóleo, rubros que quedarían bajo mayor presión ante un cambio en el mapa petrolero regional.