'Vengo cada año para que no se sientan solos’: José recuerda a sus padres en Día de Muertos
Entre flores, rezos y música tradicional, el Panteón Municipal de Lerdo se convirtió este Día de Muertos en un espacio de memoria y reencuentro para cientos de familias. Para José Guadalupe Castañeda, la fecha representa volver a sus padres, fallecidos hace 18 y 8 años, y mantener viva su presencia.
Un reencuentro con la memoria
Entre el aroma a cempasúchil, el eco de la música tradicional y el murmullo de los rezos, el Panteón Municipal de Lerdo, se convirtió este Día de Muertos en un puente sincero entre la vida y la memoria. Para José Guadalupe Castañeda, esta fecha no solo es una tradición en el calendario sino un reencuentro íntimo con sus padres María de los Ángeles y José Guadalupe, quienes fallecieron hace 18 y 8 años, respectivamente.
En cuclillas y con un sombrero para cubrirse de los intensos rayos del Sol, el hombre tomó un pincel para retocar con delicadeza la imagen de la Virgen de Guadalupe que colocaron en la lápida de su madre; a su lado, estaba su pequeño hijo que observaba con detenimiento lo que hacía su padre.
José Guadalupe confiesa que desde que murieron sus papás, tiene sentimientos encontrados, de amor, culpa y arrepentimiento, por las palabras no dichas, los momentos ausentes y el distanciamiento. Sin embargo, dice que el cariño, el respeto y la admiración que siente por María de los Ángeles y José Guadalupe es indestructible y que trasciende la vida terrenal, por lo que acudir al cementerio a visitarlos y llevarles flores azules, rojas y rosas, para él es un acto de sanación y una forma de mantenerlos vivos en su día a día.
“El día 2 de noviembre nunca trabajo, vengo cada año para que no se sientan solos, y mientras se pueda aquí voy a estar. A veces se queda uno con recuerdos muy tristes, a ver cómo nos va cuando nos llegue el día de partir, ahorita lo que queda es predicar con el ejemplo, que mis hijos vean que estoy aquí, presente”, dijo entre lágrimas.
Entre el dolor y los recuerdos
José Guadalupe es habitante de la colonia Prudencia Jáuregui y acompañado de su familia, llegó desde muy temprana hora al Panteón para dar mantenimiento a las tumbas de sus padres que se encuentran a unos metros de distancia una de la otra.
Del llanto, pasó a una sonrisa. Dice que su papá era un hombre muy tranquilo. “Vago no era, el vago fui yo, él no, él era muy calmado”, expresó.
María de los Ángeles, murió cuando él tenía 17 años y mencionó que no tuvo mucho tiempo de convivir con ella. “Es que yo me fui de aquí, me fui para Juárez, y no hubo mucho tiempo de convivir y luego volví y como a los dos años se me murió. Yo me acuerdo más del desastre que hice, no disfruté mucho a mi mamá por eso, se me fue muy pronto pero estoy seguro que en la otra vida nos volveremos a encontrar”, señaló.
Cientos de familias acudieron al cementerio
Como José Guadalupe, cientos de familias lerdenses asistieron al cementerio para rendir tributo a sus fieles difuntos, con rezos, música a todo volumen, y recordando anécdotas que vivieron con sus seres queridos.