Verdades y rumores
Dicen los subagentes que deambulan en los conocidos cafés de allá por Paseo de la Reforma en la capirucha del esmog, que fea se le puso la cosa a Morena a nivel nacional. Porque no solamente fue un “miércoles negro” el pasado 3 de junio cuando les cayó como bomba el que Estados Unidos investigue a los gobernadores de Sonora, Arturo Durazo Montaño, y al de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, a los cuales, según la prensa de aquel país, les quitaron sus respectivas visas. Y aunque ambos mandatarios dicen ser casi inmaculados, la percepción marca, sobre todo en el caso tamaulipeco, otra cosa. Tan sienten la lumbre en los aparejos y que ya chamuscan las entrañas de la 4T, que el mismísimo AMLO tuvo que salir a defenderlos, a respaldar a la presidenta y hasta moverle al avispero poniéndosele a Trump a las patadas, lo que no augura nada bueno. Todo apunta a que apenas empiezan las acciones y van contra varios políticos.
Según los subagentes, el nuevo escándalo que estalló en pleno proceso electoral que transcurre en Coahuila, trajo repercusiones feroces que oscurecieron el panorama para los candidatos del partido del oficialismo. Y más allá, involucra con el retiro de visas, dicen, al diputado federal y representante de la franquicia del PT en Coahuila, Ricardo Mejía Berdeja, lo mismo que al delegado federal de Bienestar Américo Villarreal Santiago, esposo de la senadora Cecilia Guadiana, quien está que “trina” por la exhibida. Tan molesta anda que en sus redes sociales subió un mensaje para sus simpatizantes con un craso error ortográfico: “Cohahuila mereces mucho más”. Además, en el cierre de campaña de los candidatos de la Región Sureste, se la pasó mal encarada y en actitud de evidente reclamo al dirigente del gremio magisterial Alfonso Cepeda Salas y también despreció el cierre de campaña de los morenistas en Torreón. En vez de berrinche, fácilmente podría demostrar que es falso lo que se dice de su consorte, dándose ambos una vueltecita aquí cerca por Eagle Pass, Texas, cuando visiten Piedras Negras.
Dicen los subagentes que en los “cuartos de guerra” de los morenistas en Coahuila, ya se siente el frío que no augura nada bueno para mañana domingo, que se realizarán las elecciones a diputados locales. Y es que en los cierres de campaña en las diferentes regiones de la entidad, la gente no llegó como acostumbra. En la mayoría de los eventos se notó la falta de apoyo de lo que ellos llaman su “estructura”, que son los beneficiarios y beneficiarias de los “programas sociales”, maquinaria que en anteriores procesos les funcionó. Aquí en Torreón, en el cierre de campaña en la Alameda, el desaire fue notorio pues, con todo y la presencia de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, con todo y la música de “Chicos de Barrio”, la cosa no encendió, hasta mofa ante los desfiguros del petista Ricardo Mejía Berdeja, que ahora hasta baila. La chismosa prensa habla de una asistencia de 2 mil personas. Evidentemente, los guindas andan cada quien por su lado, pero planeando una gran movilización para mañana domingo 7 de junio, jugándose la suerte, ya que, supuestamente, repartirán mil pesos por ciudadano que les junte 15 credenciales para votar. Y dan visos de que utilizarán recursos de donde sea; ejemplo: el caso de la camioneta de Conagua detenida en plena veda electoral, con propaganda a favor de Morena y que era conducida por Juan Alberto Castañeda Vitela (supuesto pariente de una alta funcionaria de la dependencia). Veremos y diremos.
Y por otra parte, en la banqueta de los de la alianza PRI-UDC y sus cierres de campaña, según ecos de los diferentes actos que nos reportan los subagentes, el que cerró con bombo y platillo en el ejido El Águila y cuyo evento se vio con mejor planeación y concurrencia, al juntar alrededor de seis mil personas, fue el candidato del Distrito 11, Hugo Dávila Prado.
Claro, algunos envidiosos dicen que ahí estuvieron todos los alumnos de la UAdeC y la UTT acarreados por el profesor, empresario y abogado de marras Carlos Centeno. No corrió con la misma suerte el candidato por el Distrito 10, Felipe González Miranda, en la Línea Verde, que ese día la barrieron y regaron para el evento. Pese a que durante toda su campaña acarreó a los directores municipales a los eventos con asistencia obligatoria, ni la música del grupo “Mi Barrio Colombiano” logró juntar a la cantidad de gente que don Hugo esperaba. Dicen que todo se debió al mal manejo y la mediocre estrategia de “las finas personas” que lo acompañaron en la coordinación de las actividades proselitistas y que aseguran ya tienen puesto para los próximos tres años. Pero todo se reflejará en los resultados, a ver cómo les va mañana. Por lo que respecta al Distrito 8, no hubo ningún evento masivo. Quizá por temor a no llenar ni un centro de fiestas infantiles, la laureada Ximena Villarreal prefirió una rueda de prensa en las instalaciones del PRI y párele de contar. Las preguntas abundaron respecto a la marca de bloqueador que utiliza y su grado de cobertura, pues asoleada o despeinada, nunca se le vio. Por lo que respecta al Distrito 9, con Verónica Martínez García, aunque hubo algunos “incidentes” por los frecuentes estados de ansiedad de la candidata y que es de “mecha corta”, aunado al poco apoyo de su suplente Lorena Safa, que le peleaba el reflector y le hacía mala fama por su trato déspota, el acto de cierre transcurrió más o menos en la Plaza de la Hilandera La Fe.
Pero qué necesidad, para qué tanto problema. No hay como la libertad de ser, de amar, de hablar así sin pena, decía el divo de Juárez, Juan Gabriel, en una de sus emblemáticas canciones. Y lo mismo cantan nuestros subagentes ahora que avanzó “la otra campaña”, esa que es bajo la mesa que realizan todos los partidos políticos y que está relacionada con todos esos asuntos legales en los que incurrieron algunos “fanáticos” —no vaya a pensar que les dan dinero por hacer este tipo de travesuras— en un afán de que sus partidos, si no ganan, “arrebatan” o por lo menos hacen un escándalo. Como usted recordará, el caso del chapulín Cristián López, que aseguró ser víctima de un secuestro. Reportan que en estos cuatro días de “veda electoral” la verdadera maquinaria empieza a afinar los detalles. También, como curiosidad, empiezan a circular turistas tamaulipecos por el norte de Coahuila y, bueno, ya acá en La Laguna no se puede distinguir, ya que es común ver circular automóviles con placas de Durango y, desde luego, como ocurrió en el cierre de campaña de Morena, en donde dicen que doña Betza mandó varios gomezpalatinos para apoyar a los cuatro candidatos de los guindas a la Alameda Zaragoza.
Y por si estaba con el pendiente, allende el Nazas, tanto la alcaldesa Susy Torrecillas como Betzabé Martínez, para fortuna de muchos laguneros a quienes les importa un comino la elección de los nuevos legisladores locales, pero en un plan poco solidario y democrático, decidieron no aplicar la Ley Seca y dejar que la gente de Torreón corra libremente para La Laguna de Durango en caso de necesitar urgente alguna bebida alcohólica. Fue desde el miércoles que la alcaldesa fitness dijo a la chismosa prensa que no había razón para aplicarla si Durango no estaba en elecciones y, el jueves, la secundó doña Susy diciendo entre líneas que se vinieran a “echar cheve” a Lerdo si era su intención. El tema no dejaría de ser importante, ya que cada municipio está en la libertad de hacer lo que les plazca y contribuir o no a la democracia, si no es porque precisamente hace un año el bien boleado alcalde de Torreón, Román Alberto Cepeda, que en paz descanse, decidió implantar la Ley Seca en las primeras horas del sábado 31 de mayo con motivo de la jornada electoral de aquel primero de junio, en donde tanto Susy como Betza se alzaron con el triunfo. En aquel momento, don José Ganem, que era secretario del ayuntamiento, dio la instrucción de prohibir dos días la venta de alcohol en Torreón. En fin, ¿qué les costaba?
Un tema que llamó la atención y que se gestó el pasado fin de semana fue el de los apócrifos citatorios de la Fiscalía General de la República que estaban apareciendo afuera de las viviendas y fueron denunciados por ciudadanos matamorenses (en el caso de La Laguna) y en otras partes del estado. Y que incluso, a altas horas de la noche del pasado sábado, se había corrido el rumor entre los guindas de que una candidata había sido presuntamente “detenida, golpeada y amedrentada”, lo que escandalizó a la presidencia nacional de ese partido, Ariadna Montiel, ya dispuesta a interponer una denuncia y “exigir” respeto y libertad a la elección; un mensaje, dicen los subagentes, dirigido a las altas esferas coahuiltecas. ¿Qué pasó? Un palmo de realidad para la nueva dirigencia nacional de Morena. En unos videos exclusivos que llegaron a los ojos de nuestros subagentes, en donde se observaba claramente quiénes andaban repartiendo esos citatorios, incluso con camionetas del Bienestar, que no es cosa menor, toda vez que ha sido ese partido en numerosos discursos y videos de sus candidatos que dijeron hasta el cansancio que eran sus adversarios (los del RIP) quienes amedrentaban y coaccionaban el voto ciudadano. Aquí nuestros subagentes hicieron una pausa para analizar que la realidad supera la ficción, ya que la candidata de los guindas fue a lanzar amenazas ante la fiscalía pidiendo encarecidamente que liberaran a sus brigadistas. “Elemental, mi querido Watson”, señalaron nuestros subagentes. ¿Camionetas del Bienestar? ¿Brigadistas de campaña? ¡Vaya, vaya! Es por eso por lo que ya doña Ariadna se dio cuenta a tiempo y decidió frenar el reclamo ese sábado por la noche. Y ya empezó a desenredarse el hilo. La Fiscalía del Estado, a cargo de Federico Fernández Montañez, emitió un reporte serio y formal (usted sabrá que El Sol es multifacético). Señaló que se recibieron poco más de 15 denuncias por intimidación electoral, culminando “hasta el momento” en dos órdenes de aprehensión. Pero ¿qué decían los citatorios apócrifos? Eran falsas notificaciones oficiales por parte de autoridades federales, que buscaban persuadir a por lo menos 15 personas para que dejaran de realizar actos propios de un proceso electoral, como proselitismo, e incluso buscando inhibir su participación o salir a votar el próximo domingo, el día de la elección. Así es, en una elección, y menos como esta o cualquier otra, “no hay tregua”…
Mientras que otros andaban bailando al ritmo del grupo La Rebeldía, Chicos de Barrio y Los Iniciadores, y colándose en los templetes para figurar, los chismosos subagentes, fieles a su encomienda, nos reportan desde la capirucha del smog y ahora mundialista que la nueva dirigencia andaba muy molesta con el grupo de “Los Guadianos”, encabezados como se conocen en Coahuila: “la pareja del Bienestar” (la senadora Cecilia Guadiana y el delegado Américo Villarreal Jr.), por ser presuntamente quienes encabezaron estas “desleales” estrategias. Y todo llegó a oídos de la presidenta Claudia Sheinbaum, que había decidido quitar a Villarreal Jr., ya que más que soluciones ha dado problemas tanto en la elección como en la organización de Morena en Coahuila. Pero todo fue antes de que apareciera el problema mayúsculo que son las denuncias con los gobernadores de Sonora y Tamaulipas por parte de Estados Unidos, por lo que se frenaron las acciones en la delegación del Bienestar en Coahuila. Los nostálgicos subagentes, ahora que apareció el “cabecita de algodón”, López Obrador, desde su rancho, recordaron la máxima que más de mil veces dijo y es parte de los principios de Morena: no mentir, no robar y no traicionar. Lo que no dijo AMLO, y que muchos de sus seguidores y candidatos deberían reflexionar, es que también ahí va implícito: no mentirse, no robarse y no traicionarse a sí mismos. Difícil, ¿verdad?
Como en todos lados se cuecen habas, dicen los que trabajan en las entrañas del tricolor que allá también tienen su estrategia bien elaborada y, desde luego, será así como un mercado, en donde, nos reportan, invitarán a todos a votar lo más temprano posible, además de invitarlos a comer un rico menudo.Donde, para que usted salga con premio por votar por el “Sí” tricolor con su cara a un lado y, algunos señalan, hasta con un QR que compruebe que es real la foto, será acreedor o acreedora a doscientos pesos. La encomienda, dicen, de todos los operadores es llegar al mayor número de gente a comer menudo antes de las 11 de la mañana, en donde esperan el mayor número de votantes de la estructura, a quienes les darán el metálico. Pero, reportan los subagentes, hay para más, ya que como en el mercado el valor del voto después de esa hora, el sufragio sube entre 300 y 600 pesos. Para que no se acelere, se tome su tiempo y, como en cualquier mercado, la escasez hará que su “Sí” tenga mayor valor. Dicen los subagentes, apegados a la ética y a la moral, que lo más importante es que su voto es libre y secreto.