Nosotros Eventos Columnas Sociales


VIBREMOS POSITIVO

DISFRUTAR ANTES DE QUE TODO SEA PERFECTO

Tengo una habilidad impresionante para posponer la felicidad. No lo hago conscientemente. Simplemente me digo cosas como:

"Cuando termine estos pendientes, voy a estar tranquila". "Cuando organice todo, voy a disfrutar". "Cuando resuelva este problema, entonces sí podré relajarme".

El inconveniente es que termino un pendiente y aparecen tres nuevos. Organizo una cosa y se desorganiza otra. Resuelvo un problema y la vida, que tiene un excelente sentido del humor, me manda el siguiente.

Así que ese momento perfecto en el que todo estará bajo control nunca llega.

Durante años pensé que la felicidad era una especie de meta situada al final de una carrera. Primero debía completar ciertos requisitos: trabajar, resolver, mejorar, ordenar, bajar algunos kilos, ahorrar, terminar proyectos y conseguir que todas las personas que quiero estuvieran bien.

Después podría disfrutar.

El problema es que pedir que todas las personas que amamos estén bien al mismo tiempo es una expectativa bastante ambiciosa. En cualquier familia siempre hay alguien con una preocupación, una gripe, un conflicto, un trámite o un cargador perdido.

Si esperamos a que absolutamente todo esté perfecto, probablemente nos perderemos muchísimos momentos buenos.

He comenzado a comprender que la vida no se divide en etapas completamente felices y etapas completamente difíciles. La mayoría del tiempo ambas cosas ocurren juntas.

Podemos estar preocupadas por algo y reírnos durante una comida. Podemos tener pendientes y disfrutar un café. Podemos sentir tristeza por una situación y, al mismo tiempo, agradecer algo hermoso que también está sucediendo.

Una emoción no cancela a la otra.

A veces pensamos que disfrutar cuando existe un problema significa que no nos importa lo suficiente. Como si estar preocupadas las veinticuatro horas ayudara a resolverlo. Nos sentimos culpables por reír, descansar o pasar un buen momento mientras algo sigue pendiente.

Pero sufrir sin interrupción no mejora las circunstancias. Solamente nos deja sin energía para enfrentarlas.

También he notado que posponemos la vida por motivos más pequeños. Guardamos la ropa bonita para una ocasión especial. Esperamos el momento perfecto para llamar a alguien. Dejamos un proyecto para cuando tengamos más tiempo, más seguridad o más confianza.

Y después descubrimos que la ocasión especial era cualquier martes, que el tiempo nunca apareció por sí solo y que la confianza probablemente llegaba después de empezar, no antes.

No se trata de vivir irresponsablemente ni de ignorar los problemas. Se trata de no permitir que la lista de cosas imperfectas nos impida ver todo lo que ya es valioso.

Yo sigo queriendo mejorar aspectos de mi vida. Tengo metas, pendientes y cosas que me gustaría cambiar. Pero estoy intentando dejar de condicionar mi bienestar a que primero se cumplan todas.

Puedo disfrutar mi cuerpo mientras trabajo por cuidarlo.

Puedo celebrar un avance aunque todavía no haya llegado a la meta.

Puedo sentirme orgullosa de mí aunque aún tenga muchas cosas que aprender.

Puedo pasarla bien aunque mañana tenga responsabilidades.

La perfección es una pésima organizadora de eventos: siempre cambia la fecha y nunca confirma asistencia.

La vida, en cambio, ya está sucediendo.

Está en las conversaciones inesperadas, en las comidas compartidas, en la música que nos cambia el ánimo, en una tarde tranquila, en un mensaje que llega en el momento correcto o en esa risa que aparece incluso en medio de una semana complicada.

Quizá la felicidad no sea llegar a un punto en el que todo esté resuelto. Quizá sea aprender a reconocer los pequeños momentos buenos mientras seguimos resolviendo lo demás.

No quiero mirar hacia atrás y descubrir que pasé demasiado tiempo preparándome para vivir.

Quiero usar la ropa bonita. Quiero hacer el plan. Quiero llamar a esa persona. Quiero celebrar los pequeños avances. Quiero descansar antes de terminarlo todo, porque nunca terminamos realmente todo.

La vida no va a esperar a que yo tenga la agenda vacía, la casa perfectamente ordenada, el cuerpo ideal y todas mis preocupaciones resueltas.

Así que he decidido no esperarla tampoco.

Voy a disfrutar ahora.

Con pendientes, con dudas, con algunos problemas y con varias cosas fuera de lugar.

Porque quizá la vida perfecta no existe.

Pero una vida imperfecta, vivida plenamente, puede ser absolutamente maravillosa.

Te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales, en Facebook como vibremospositivo, en Instagram como @jorge_lpz, @vengavibremospositivo y @lucyhopco, escríbenos a jorge@squadracr.com.

Leer más de Nosotros

Escrito en: Santos Laguna Cruz Azul vs Santos Apertura 2026 Jornada 7

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Nosotros

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 2502545

elsiglo.mx