“Otra victoria como esta y estaremos perdidos”, Pirro de Epiro
Al general secretario Ricardo Trevilla se le entrecortó la voz ayer al "dar el pésame a las familias de nuestros compañeros que perdieron la vida". Ofreció, además, "un reconocimiento a nuestro personal militar que realizó una operación exitosa. Es definitivo que cumplieron su misión. ¿Y qué. se demostró? La fortaleza del Estado mexicano, de eso no hay duda". Nos recordó, ¡qué bueno!, que quienes realizaron el operativo son seres humanos, aunque vistan uniforme militar.
El general señaló que ocho delincuentes fueron abatidos en el operativo en Tapalpa (originalmente se dijo que cuatro) y tres militares cayeron heridos. El Mencho y dos de sus escoltas, heridos los tres, empezaron a ser trasladados en helicóptero a una institución médica de Jalisco, pero fallecieron en el trayecto. Se juzgó entonces más seguro llevar los restos a Morelia y posteriormente, en un avión caza, a la Ciudad de México.
El secretario de seguridad Omar García Harfuch apuntó que tras el operativo hubo 27 "cobardes agresiones" a la autoridad en las que fallecieron 25 elementos de la Guardia Nacional. También murieron un custodio y un elemento de la Fiscalía de Jalisco. Una mujer embarazada perdió la vida en un fuego cruzado. También cayeron 30 delincuentes. Fue una jornada mortífera.
Hay que celebrar la victoria porque el objetivo era detener o abatir a El Mencho. Peor habría sido que, tras esta violencia, escapara o se le liberara como a Ovidio Guzmán tras su primera captura en el culiacanazo del 17 de octubre de 2019.
En la interminable guerra contra las drogas, sin embargo, todas las victorias son temporales. El 16 de diciembre de 2009, recordemos, Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, quien asumió el control del cártel familiar tras la captura en 2008 de su hermano Alfredo, El Mochomo, fue abatido en un operativo de la Marina en Cuernavaca. El entonces presidente Felipe Calderón festejó la muerte del capo con palabras familiares: Fue "un golpe contundente contra la delincuencia. Es la muestra de que la justicia del Estado prevalece sobre los criminales".
Sin embargo, la caída de Arturo Beltrán Leyva, como tantos otros descabezamientos de bandas criminales, fue un detonador de nueva violencia. Un suboficial marino de 29 años, Melquisedec Angulo Córdova, murió días después por las heridas que sufrió. Se le homenajeó como héroe; el secretario de Marina, Mariano Francisco Saynez Mendoza, le entregó a su madre, Irma Córdova, una bandera de México. Sin embargo, el 22 de diciembre, horas después del funeral, un grupo de hombres armados entró a la casa familiar y asesinó a la madre, la hermana, el hermano y una tía. Nadie pensó en asignar protección a la familia.
El cártel de los Beltrán Leyva se desmembró, pero varios líderes tomaron control de las operaciones. Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, formó su propia organización. Héctor Beltrán Leyva, El H, creó el Cártel del Pacífico Sur. En Guerrero y Morelos, Guerreros Unidos y Los Rojos, organizaciones relacionadas con el secuestro y asesinato de los normalistas de Ayotzinapa en Iguala en 2014, fueron también escisiones de los Beltrán Leyva.
En el siglo III a.C. el rey Pirro de Epiro logró victorias importantes frente al poderío de la naciente Roma y Cartago, pero con pérdidas tan grandes de tropas que lo condenaban a la derrota final. Su nombre se recuerda en la frase "victoria pírrica", un triunfo tan costoso que es realmente una derrota. Espero que en el futuro no tengamos que inscribir este calificativo en la exitosa operación del 22 de febrero contra el Cártel Jalisco Nueva Generación.
UCRANIA
Se cumplen cuatro años de la invasión rusa a Ucrania. Pese a que Putin pensaba que sus tropas vencerían en unas semanas, la guerra está empantanada, con muy poco territorio conquistado. Rusia ha tenido 1.2 millones de bajas: 325 mil muertos, más heridos y desaparecidos; Ucrania, 600 mil (CSIS).
www.sergiosarmiento.com