Es habitual ver osos en esta zona de Monterrey.
La vida en el área metropolitana de Monterrey ofrece, en ocasiones, escenas que parecen extraídas de un documental de naturaleza, incluso para figuras públicas de alto perfil. Recientemente, Uriel Antuna, actual jugador del club Tigres UANL, protagonizó un evento insólito cuando su hogar fue visitado por un grupo de osos negros, un suceso que capturó la atención de las redes sociales y puso de relieve la convivencia entre la urbanización y la fauna silvestre en Nuevo León.
Osos “roban” pertenencias a Uriel Antuna
El evento ocurrió en las últimas horas cuando al menos cuatro ejemplares juveniles de oso negro aprovecharon un descuido: la reja principal del domicilio del futbolista se encontraba abierta. Los animales, conocidos por su curiosidad y gran olfato, ingresaron a la zona frontal de la propiedad.
Tras una breve exploración del área, uno de los osos decidió llevarse un recuerdo particular: una mochila con indumentaria deportiva, presuntamente perteneciente al seleccionado nacional.
La escena fue documentada y compartida por la esposa del jugador, mostrando a los animales retirándose del lugar con total parsimonia mientras cargaban las prendas por la vía pública. En el clip se aprecia cómo uno de los osos intentó reingresar a la vivienda tras el primer saqueo, pero la seguridad de la casa ya había sido restablecida, impidiéndole el paso.
Aunque la familia Antuna tomó el incidente con asombro y un toque de humor, lo cierto es que este video viral es un recordatorio de una realidad creciente en el norte de México. La expansión de las zonas residenciales hacia las faldas de las sierras ha provocado que los avistamientos de osos negros sean cada vez más comunes en las calles de Monterrey.
Recomendaciones para evitar que osos visiten tu hogar
Las autoridades ambientales y especialistas en fauna han aprovechado este caso mediático para reiterar recomendaciones de seguridad. Se enfatiza la importancia de no dejar accesos abiertos, evitar la exposición de residuos orgánicos y no dejar objetos que puedan resultar atractivos para estos animales.
Aunque los osos del video se mostraron tranquilos, su comportamiento silvestre es impredecible, y el riesgo de un encuentro directo siempre está latente. Este episodio, más allá de la anécdota, subraya la necesidad de una coexistencia responsable con la biodiversidad de la región.