Transporte de carga. EL SIGLO DE TORREÓN / Archivo
La escalada de violencia en las carreteras del país continúa afectando gravemente al sector del autotransporte de carga.
Tan solo durante el presente mes, al menos cuatro operadores originarios de Coahuila han perdido la vida mientras realizaban sus labores en entidades consideradas de alto riesgo por la incidencia de delitos vinculados a la delincuencia organizada.
Así lo dio a conocer Manuel Ramos Cantú, delegado de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) en Coahuila y presidente del Clúster de Transporte, quien expresó la preocupación que prevalece entre empresarios y trabajadores ante los constantes ataques contra los conductores.
El dirigente señaló que los hechos violentos registrados en semanas recientes reflejan una problemática cada vez más grave, pues los asaltos ya no solo representan pérdidas materiales para las compañías transportistas, sino que ponen en peligro la integridad y la vida de quienes operan las unidades.
“Ya es inaceptable. La semana pasada hubo un operador asesinado y la anterior fueron tres. Son personas que están trabajando y exponiendo su vida para mover la mercancía”, manifestó.
Explicó que los grupos delictivos suelen emplear métodos violentos para apoderarse de los tractocamiones, sometiendo a los choferes mediante golpes, amenazas y privación ilegal de la libertad.
En numerosos casos, los operadores permanecen retenidos durante varias horas, atados y posteriormente abandonados en zonas alejadas mientras los delincuentes se llevan las unidades.
Además de las agresiones físicas, los trabajadores enfrentan constantes actos de intimidación. Según Ramos Cantú, los responsables acostumbran fotografiar sus identificaciones oficiales y amenazarlos para impedir que denuncien los hechos ante las autoridades competentes.
“La mayoría de las veces los golpean, los amarran y los mantienen retenidos. Muchos quedan con miedo de volver a salir a carretera después de vivir una experiencia así”, comentó.

El representante del sector indicó que este panorama también está impactando en la disponibilidad de personal, al contribuir al déficit nacional de aproximadamente 90 mil operadores de transporte de carga. Muchos trabajadores, dijo, prefieren abandonar la actividad antes que seguir enfrentando los riesgos que implica recorrer determinadas rutas.
De acuerdo con las estimaciones de Canacar, actualmente se registran alrededor de 15 robos diarios de unidades de carga en el país. Los estados con mayor incidencia son Querétaro, Estado de México, Puebla, Guanajuato y Veracruz, aunque advirtió que la problemática comienza a extenderse a otras regiones donde anteriormente no se reportaban este tipo de delitos.
Ante la situación, las empresas del ramo han reforzado sus medidas de protección mediante la incorporación de sistemas tecnológicos como rastreo satelital, bloqueos electrónicos, dispositivos anti-jammer y cámaras de videovigilancia, con el objetivo de reducir las posibilidades de robo.
Sin embargo, Ramos Cantú consideró que estos esfuerzos deben complementarse con una mayor presencia de corporaciones de seguridad en los tramos carreteros de mayor riesgo, así como con acciones más eficaces por parte de las autoridades encargadas de investigar y sancionar estos delitos.
“Necesitamos que las carpetas de investigación se judicialicen y que quienes cometen estos delitos reciban sanciones. Mientras no existan consecuencias reales, los robos y las agresiones continuarán”, afirmó.
Pese al panorama nacional, destacó que en Coahuila existe una coordinación permanente entre autoridades y transportistas, lo que ha permitido mantener bajos los índices de robo y facilitar la recuperación de unidades reportadas como robadas en la entidad.