Alejandro Speitzer (EL SIGLO DE TORREÓN / ENRIQUE CASTRUITA)
El martes 27 de enero, el actor Alejandro Speitzer enseñó a los laguneros que fueron a verlo al Teatro Nazas que "la vida se vive un paso a la vez", a través del monólogo Cruise: Mi última noche en la tierra.
Mucho antes de que el reloj marcara las 19:00 horas, Speitzer se encontraba tras bambalinas preparándose para interpretar a múltiples personajes.
Al estar listo para salir al escenario, recibió gustoso la portada de esta sección con una entrevista exclusiva que concedió a esta casa editora, publicada el pasado 11 de enero.

Luego, a las 19:20 pasadas, Alejandro se convirtió en "Jack", un tímido telefonista veinteañero; también en "Michael", un hombre de edad avanzada, pieza central de la historia; y en una gama de personajes que complementan la trama. Speitzer sabe bien cómo interpretar a cada uno; él lo es todo, el papel principal y los secundarios. Domina el escenario, conoce el momento exacto en el que tiene que desplazarse, trepar, tomar un micrófono de mano, cantar y bailar.
La obra de teatro unipersonal, escrita por Jack Holden, bajo la dirección y adaptación de Alonso Íñiguez y producida por Sergio Gabriel y Óscar Uriel, transportó a los asistentes al barrio Soho, en Londres, en los ochenta. Aborda los inicios de la pandemia del VIH. Es una historia de libertad, música, excesos, pasión y amor.
La escenografía es minimalista, pero las luces perfectamente sincronizadas en color e intensidad adentran a la audiencia en bares, un estudio de música y departamentos. Además de lo visual, la producción conquista el sentido auditivo con música en vivo, labor que le corresponde al DJ Miguel Urueta.

Después de dos horas, sonorizadas no solo por el techno y las múltiples versiones de la voz de Speitzer, sino también por una que otra risa proveniente de las butacas y algo de llanto, culminó la función.
"Es hermoso estar aquí en Torreón, es hermoso llevar esta historia a otros sitios, porque parece que trae muchos mensajes detrás que deben transformarse y llegar a diferentes sitios. Está siendo muy linda esta pequeña gira que estamos empezando", dijo Alejandro al público después de agradecer a todo su equipo.
"Para mí esta es la historia que dignifica la lucha de muchas personas que hoy ya no están, pero que nos recuerda que la vida se vive un paso a la vez y es hermoso estar envejeciendo", añadió Speitzer antes de salir del escenario.

Cabe destacar que varios asistentes decidieron aguardar para la salida de Alejandro del recinto sobre la avenida Matamoros.
Miguel Urueta abandonó el teatro sobre esa vialidad y los laguneros aprovecharon la oportunidad para tomarse selfies con él y felicitarlo por su trabajo.
No obstante, Speitzer salió por la calle Rodríguez e inmediatamente la multitud se trasladó hacia allá, para poder saludarlo y con la esperanza de inmortalizar el momento en una foto.
Alejandro se portó muy cortés con ellos y les mencionó que tenía que resguardarse del frío ya porque quedaba pendiente la función de Monterrey.
