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Juan Pablo Becerra-Acosta M.

Ya basta, buscar desaparecidos no es delito, es una tragedia

JUAN PABLO BECERRA-ACOSTA M.

Hace tiempo que torturar, matar, ejecutar, masacrar, descuartizar, decapitar, encajuelar, disolver, pozolear y todos los verbos existentes en el sicariato nacional resultan insuficientes para nombrar la exhibición de machismo que los cárteles y sus cientos de balcanizadas facciones requieren dar cada día: los capos y sus sicarios decidieron que mejor ocupan desaparecer gente a cada jale que realizan. ¿Para qué? Para que los respeten, para que les teman, según dicen ellos mismos, y para no calentar las plazas con regaderos de cuerpos bañados en sangre. En su limitada pero eficaz aritmética empresarial los cadáveres tirados sí se cuentan y pueden generar pesquisas, pero los desaparecidos no suman, sólo restan (vidas) porque nadie los investiga y tienen un jugoso bono de negocios: la impunidad que esparce horror y sufrimiento interminable.

No hay nada más eficiente para generar "terror y respeto", dicen, que desaparecer mujeres y hombres, niños y adolescentes, hijos y esposos, padres y hermanos, madres, esposas, novias, hijas. Cáncer letal irreductible, este hábito violento y despiadado no cesa de expandirse a cada momento. Y no, no es apreciación, lo he reporteado en campo todo este siglo (hasta la pandemia) y además ahí están las cifras duras, frías, implacables…

1.- Para no irnos más lejos, en este siglo, del primero de enero del 2000 hasta el 1 de abril del 2026, hay registradas, en el conteo oficial, 121 mil 284 personas desaparecidas y no localizadas. La mayoría son hombres, 95 mil 455, el 78.70%. El 21.11 % son mujeres, 25 mil 607. El resto, el 0.18%, 222, tienen un sexo "indeterminado".

De ese tamaño es la desgracia, como un estadio Azteca repleto de desaparecidos en todas sus gradas, palcos y cancha. De ese tamaño es la ignominia para México: un país violentísimo con un Estado que en este siglo ha sido incapaz de acompañar eficientemente a las familias que buscan a sus más de 121 mil desaparecidas y desaparecidos, porque al menos de eso debiera de tratarse, de acompañar irrenunciablemente a las familias de los desaparecidos en sus búsquedas y protegerlos, no permitir que los criminales también los asesinen a ellos por el delito de buscar cada día a sus seres queridos, como tantas veces ha sucedido.

2.- Al concluir el primer año del bélico sexenio de Felipe Calderón, en 2007, hubo 837 personas desaparecidas. En el último año de su gestión, hasta el último día de noviembre de 2012, se contabilizaron 3,876 personas desaparecidas, esto es, que los casos crecieron más de 4.6 veces.

-En el último año de Enrique Peña Nieto, hasta noviembre de 2018, se registraron 5,807 desapariciones, un crecimiento de casi 50% respecto al fin de Calderón.

-En el último año de gobierno de AMLO, hasta el 1° de octubre de 2024, hubo 9,456 personas desaparecidas, un aumento de más del 62% contra el cierre de Peña Nieto.

-En el primer año de Claudia Sheinbaum hubo 14,441 personas desaparecidas, un incremento de más del 52% respecto a la conclusión de su colega.

El gobierno federal, los gobiernos estatales y las fiscalías de las entidades deben acompañar todo el tiempo a los familiares de los desaparecidos en la búsqueda de sus seres queridos, hasta que los encuentren vivos o muertos. No es un puto delito buscar a una hija desaparecido o un hijo esfumado, es una maldita desgracia que requiere de toda la empatía, solidaridad y ayuda del gobierno mexicano y del auxilio que pueda brindar la ONU o el organismo internacional que tenga la capacidad de hacerlo.

No entender esta emergencia y no acompañar en sus pesares a los familiares de desaparecidas y desaparecidos es una vileza política que igualará a quienes gobiernan en este sexenio con la indiferencia y crueldad mostrada por sus antecesores. Y las gobernadoras y gobernadores, lo mismo: no sean miserables y auxilien y cuiden a las mamás y papás mutilados de sus hijas e hijos.

En los criminales no se puede confiar, de ellos no se puede esperar nada, no dejarán de desaparecer gente, así que, con su negligencia y desprecio, no se conviertan en cómplices, señoras y señores gobernantes: ya basta de sus retóricas y de su negación.

jp.becerra.acosta.m@gmail.com

Twitter: @jpbecerraacosta

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