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ENTREVISTA

Yelitza Ruiz, nombrar la vorágine del mundo

"Mi comentario iba encaminado hacia eso, que no es algo que suena bonito, que no es un conjunto de palabras que están ahí, sino que nos ayuda a construir. Para mí, un poema es un eslabón de construcción”.

Imagen: Enrique Castruita

Imagen: Enrique Castruita

SAÚL RODRÍGUEZ

Las y los poetas nombran el mundo. En una realidad ahogada por la vorágine, la poesía no es responsable de darle esperanza a nadie, pero sí otorga la oportunidad de construirla. Para Yelitza Ruiz (Iguala, 1986), el poema representa un eslabón de construcción.Es esa agua de la marisma que cabe en las manos de quien pide sostenerla. La ilusión sembrada no da frutos por sí sola, necesita mano de obra, esfuerzo, trabajo.

Nació en Iguala, Guerrero, pero pasó su infancia en Chicago. Migrar le ha resultado una condición natural. Su familia cambió el calor de la selva por los inviernos de una ciudad a la que cantó Carl Sandburg, un gris manglar de rascacielos sembrados a orillas del lago Míchigan. Transitó un territorio entre dos lenguas, su inocencia apenas logró percibirlo; se adaptó y sobrevivió.

En uno de esos largos inviernos, acompañó a su madre a la lavandería. Justo a un lado había una biblioteca. Yelitza entró para descongelarse del aburrimiento y se le atravesaron unos libros. Los llevó a casa. Leyó El jardín secreto (1911), de la escritoraFrances Hodgson Burnett. Entonces la arropó la nostalgia y a su mente vino México a través del jardín en casa de su abuela. Rememoró ese lugar hogareño y el cuidado de las plantas. Fue un descubrimiento orgánico. Más tarde escuchó las voces de las poetas chicanas, una de ellas fue Sara Estela Ramírez y en ella identificó la migración, la hazaña de vivir en la frontera asediada por los márgenes.

Hoy, tras varios periplos, Yelitza Ruiz ha vuelto a Guerrero para vivir en la costa de Acapulco. Se ha instalado en una metáfora donde el mar lo cubre todo y protagoniza algunos de sus poemarios como Variación de la escama (Fondo de Cultura Económica, 2025),el cual obtuvo el XVII Premio de Poesía Manuel Altamirano 2022. En esas páginas humedecidas por los versos, su pluma es capazde empaparse en imágenes que muestran a la mujer y al linaje unidos por el agua como elemento de creación y sustento de vida.

A ella le hablan los poetas que han hecho de la poesía un acto de defensa. Piensa en Federico García Lorca y en los poetas del exilio tras la guerra civil española, en Raúl Zurita y el golpe de Estado en Chile, en Cristina Peri Rossi y la dictadura uruguaya,en Juan Gelman y el infierno creado por el general Rafael Videla en Argentina. Y de igual forma ha hecho una labor histórica para rescatar la memoria de mujeres poetas en México como Dolores Jiménez y Muro o Juana Belén Gutiérrez de Mendoza. Todas ellas voces contestatarias, inquebrantables en la línea de fuego, capaces de plantar cara a la vorágine.

“Lo que tienen estos poemas, para no sólo hablar del sujeto o la sujeta que los crea, al final la materia erguida son estos descansos en las escaleras, estas pequeñas sombras bajo el árbol que nos permiten tomar este respiro y continuar. Qué bueno que haya gente que no viva en la línea de fuego ni le atraviesen todas esas cosas. La vida de la mayoría de las personas, y sobre todo la poesía, no tiene ese presupuesto. Hay un poema que me gusta de Ángel Carlos Sánchez que condensa un poco esto: ‘Quisiera un poemaen el cual poner palabras tan prosaicas como patria, como hambre, como amor’, ahí es el territorio, o al menos lo que a mí me interesa explorar”.

También es abogada. Ha impulsado la legislación de los derechos culturales en Guerrero, enfatizando el Artículo 4 constitucional, donde se menciona: “Toda persona tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia, así como el ejercicio de sus derechos culturales”. Ha tomado esos renglones como bandera y no duda en ondearla en cada lugar que visita, pues la poesía forma parte de esos derechos, un árbol que da sombra ante el abrasador abuso del poder y su injusticia.

Yelitza Ruiz recién estuvo en Torreón para hablar de poesía y de derechos culturales. La visita fue posible gracias a la gestión de La Libre, un espacio independiente fundado por Antonio Castañeda Ortiz, quien promueve la diversidad artística y cultural en distintos  ámbitos. Fue entonces cuando el desierto abrazó a la poeta. Le mostró sus paisajes, su gente, sus tolvaneras, le permitió andar y conversar con la historia de una región. Una experiencia que le permite confirmar que todo acto poético es urgente en la brevedad de la vida.

“¿A quién le hablas, Petenera / a quién más le caben las aguas del mar / en las manos?”. Me resuena esta pregunta versada en tu libro Variación de la escama. ¿Cuál es su origen?Es que la leyenda de la Petenera, que además tiene que ver con el tema del petén, este ritmo, este corte… Yo escuché mucho son. Creemos que la música universal en la cual se identifica México es el mariachi y en realidad es el son. Hay una historia política muy arraigada de cómo el son, con esta mezcla de cómo llegaron los barcos con las mantas y las peteneras, crearon este sonidoque es mucho más antiguo que el propio mariachi. Y el petén y la historia además de una de las figuras que abarca el libro, que es la Petenera, tiene que ver con un ritmo musical. Para mí era importante hacer estas distinciones entre cómo ciertas religiones hanprofesado, y esto dicho con mucho respeto, no sólo el catolicismo —además crecí en un hogar completamente católico—, sino a la idea de un dios como hombre. Y en la fortaleza y en las facultades de poder dar vida, que es un poco lo que intento explorar en Variación…, tiene que ver con la mano, con la forma en que se provee, pero también que esta vasija es muy similar al vientre. Yo no lo pensé como te lo estoy diciendo ahorita, pero va un poco relacionado a ello. ¿A quién más, sino a nosotras?

Y con esa imagen, ¿crees que la poesía nos cabe en las manos?La poesía nos cabe en el cuerpo, más que en las manos. Soy una fan de la poesía en el estricto sentido de que mi trabajo es leer, leer poesía todo el tiempo: qué se está escribiendo, qué están haciendo las juventudes, leer a quienes nos han dejado toda esta manera de sostener el mundo a través de la palabra… no son solamente las manos, sino el cuerpo. 

Ayer hablabas de que el sistema no ha podido ponerle precio a la poesía. ¿Consideras que la poesía es un género inmune a la corrupción o es vulnerable a ella?Yo creo que todo es vulnerable, sin embargo es un poco más difícil entrar ahí. ¿Por qué? Porque —fíjate lo importante que es tratar con las y los lectores, porque también una es lectora— es la manera tan distinta en que nos acercamos al poema desde otras perspectivas. Jamás me hubiera imaginado que justo ese verso te hubiera causado el decir: “Vamos a preguntar si la poesía nos cabe en las manos”, y cómo desde mi perspectiva también era una lectura distinta. Eso que en realidad es incierto, que en realidad no hay una respuesta concreta, es lo que te genera el hecho de que sea tan maleable y a la vez tan… no sabes a qué te estás enfrentando ante un poema, que es distinto a otros géneros. Por ejemplo, yo escribo mucho ensayo y te puedo decir que mis libros de ensayo son más conocidos que mis libros de poesía, probablemente, porque tienen que ver con figuras históricas, con otros procesos. Sin embargo, no te puedo decir que llegue a estar libre de corruptela, pero sí es más difícil ponernos de acuerdo entre todos de qué va el hallazgo en la poesía; las lecturas son completamente distintas, dispares, y eso es lo que nutre al final.

Pienso en otra imagen de Variación de la escama. Tal vez intentar ponerle precio a la poesía es como intentar ponerle precio a un manglar. ¿Hay manera de comercializar la raíz que nos integra?Sí, ese poema tiene que ver con la situación de los saqueos. El hecho de vivir en zonas muy selváticas, que tienen muchos recursos naturales. El estado de Guerrero tiene una infinidad de recursos naturales por los mismos relieves, pero también tiene condiciones geográficas complejas. Esta analogía que pones creo que contesta mi pregunta anterior. Mi respuesta sería: no creo que haya una manera de ponerle precio al poema, si no todos quisieran dedicarse a la poesía y no escribir novela o cualquier otro texto. Lo que tendríamos que pensar es cómo la popularizamos más, cómo la hacemos parte de esta cotidianidad, porque es ese árbol que te da sombra en los momentos de calor o ese vaso de agua que te refresca. Esta parte del manglar es porque la mayor parte del territorio en la costa de mi estado… justo el haber quitado todos estos manglares provoca que nos vaya ‘bonito’ en las lluvias, nos caen huracanes, porque la naturaleza sabe hacia dónde y sabe por qué. Así como la poesía, también hay que saber observar el crecimiento de las plantas, la dignidad que tienen los insectos, esa otra porosidad, por qué el ser humano se siente el rey de las especies si hay un montón de reinos que también nos hablan, y pensando en esta deuda que tenemos con los animales.

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¿Qué papel juega la poesía en este mar de la vorágine que nos ahoga?

Primero, no hay que romantizar que no le podamos poner precio, porque ojalá los poetas pudiéramos vivir de hacer esto, sería maravilloso. Pero, el que sea ese arbolito que nos da esa sombra, me parece un gran comienzo. Tal vez con el paso de los años ya no soy esa mujer esperanzada de decir que lo va a curar todo, porque me he detenido más en aceptar sus curas como vengan que en enunciarlas, propiamente. Pero, mientras haya personas que nos sentemos o tengamos interés en comprar un libro de poesía, en rayarlo, en ponerlo en todos lados, creo que va a seguir siendo indispensable. Y esto sí lo creo completamente: las y los poetas nombran el mundo.

Ayer reflexionabas sobre que la poesía no tiene la responsabilidad de darle esperanza a nadie, pero sí otorga la oportunidad de poder construirla.Porque una cosa es sembrar la ilusión, y las ilusiones no dan frutos porque las tengas. ¿Qué hay detrás de todo? Pues trabajo. Uno es responsable de qué construye. Y esto es general. “¡Ay! Es que estoy ilusionada porque va a llover al rato”, por supuesto que no va a llover, el clima es así. Quitarle la idea de que la poesía es adorno para decir que la poesía es acción, es parte de esa acción cotidiana. Mi comentario iba encaminado hacia eso, que no es algo que suena bonito, que no es un conjunto de palabras que están ahí, sino que nos ayuda a construir. Para mí, un poema es un eslabón de construcción; cuando estoy frente al poema y digo: “¡Híjole!”. Pienso, por ejemplo, en Roque Dalton, en esa parte del lenguaje tan desvainado, tan a ras de tierra y encontrar en esa miseria, incluso de la composición del verso, la belleza… sin ponerme mística, sin aludir a Santa Teresa, es decir, ahí radica lachamba que hace la o el poeta, en esa fealdad no canónica, no occidental, lo que consideramos bonito o feo, sino en esa fealdad de espíritu, de maldad, de sacarle belleza.

Lo que mencionas me genera un sentido de responsabilidad, y ligado a otra reflexión tuya: ¿de que manera el poemanos ayuda a tomar decisiones políticas, sociales o cotidianas?Pues mira, platicaba con Germán Cravioto (integrante de La Libre) hace rato sobre la idea de este binomio entre la literatura y elderecho, de que los primeros legisladores fueron poetas. Yo te podría decir que muchas de estas transformaciones tienen que ver con la palabra. Y en la mayoría han estado los poetas. Piensa en el México de la Revolución o piensa en el México del ‘68, el México del ‘71, ¿quién estaba nombrando las cosas cuando el Estado cegaba la palabra? Era la poesía, ni siquiera era la novela o el ensayo. No le estoy tirando a los otros géneros que tan amablemente me han permitido irles a picar la costilla, pero sí son las y los poetas quienes están nombrando esa parte. No nos hubiéramos enterado en ningún momento de lo que sucedía con el franquismoo con muchos golpes de Estado en el mundo, si estas personas que hemos mencionado no hubieran estado ahí. Recuerdo muchocuando supe la historia de Juan Gelman, para mí fue impresionante conocerlo; se le podía desvanecer el mundo, y a la poesía le había sido posible sostenerlo todo este tiempo, después de esa desgracia familiar tan terrible. Y ahí es donde dije, bueno, quizá lo más cercano a entender el mensaje que nos ha dado la espiritualidad, la religiosidad, o como le quieras llamar a lo que tú creas, es cómo haya un par de personas que sean capaces de construir belleza en la palabra. Y la belleza no canónica, sino lo bello de verdad.

Respecto a la legislación de los derechos culturales, ¿dónde está ubicada la poesía?De manera sustancial está ahí, clavada, ¿por qué? Porque la poesía ha estado tan cercana a la gente todo el tiempo. Desde la primaria te avientan las grandes poesías, como este asunto performático de la declamación, y de manera inconsciente ahí ha estado. Y sobre todo que se ha juntado con un elemento indispensable que es la interdisciplina con la música. Hay muchas canciones escritas en una composición literaria de verso, la diferencia es que se le pone el sonido y eso le da la categoríade canción al poema. Pienso en “La casada de infiel”, por ejemplo, que hasta Bronco la pone en la canción de “Naila”. Juan Gabriel escribía en octasílabos y tiene poemas que en realidad son una joya completa. Estos experimentos que hacen ahora Natalia Lafourcade o Silvana Estrada, que están también ligadas a este peso poético. Quienes son compositoras y compositoresvan muy de la mano con la poesía. Es como les digo a los jóvenes cuando doy clases de derecho: “Lean poesía, porque van a entender, a compactar y hasta a darle brevedad popular a la norma”.

¿Qué poética has encontrado en las mujeres a través de la historia?Que la mayoría de las que se levantaron a organizarse en estos colectivos eran escritoras, la mayoría poetas. Las y los poetasestán ahí, en todos los movimientos. ¿Quién va a ser el mitotero o la mitotera que va a andar escribiendo o le va a encontrar bellezaa la miseria? Pues esta gente que anda ahí haciendo bulto. Eso es uno de los hallazgos más grandes que he tenido en mi trabajode estudiar a las mujeres. Especialmente trabajo el grupo del Partido Liberal Mexicano, de esta conformación que hizo a partirde Regeneración en el exilio, y las mujeres que participaron ahí que nunca estuvieron a merced de los líderes del partido, sinoque crearon independientemente sus cosas. Ellas se dedicaban a la escritura, se dedicaban a la poesía, publicaban libros, en periódicos, eran periodistas, al principio firmaban anónimamente pero después ponían su nombre. Fueron las primeras mujeres periodistas y escritoras que tenían las facultades para hacerlo, porque también ya había otra clase de pensamiento. Ahí estaban las poetas, eran poetas.

Imagen: Enrique Castruita
Imagen: Enrique Castruita

¿Algunas que quieras nombrar? Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, Dolores Jiménez y Muro, su paisana Sara Estela Ramírez,Elisa Acuña y Roseti. Yo tengo un blog que se llama Mujeres y Revolución, que pueden consultar de manera gratuita. Hay más de setenta rostros de mujeres en las cuales puedes observar un apartado donde hay poemas suyos. Muchos de esos poemas son a la patria, a Juárez, a ciertas cuestiones. Por ejemplo, Dolores Jiménez y Muro era cuñada de Manuel José Othón, un poeta de San Luis Potosí. De hecho, muchas de las cosas que se saben de Dolores han sido por la gente que preservó el archivo de Manuel José Othón. Apenas, y eso es algo que puedo decir con mucho gusto, de todo el trabajo que nos hemos aventado para visibilizar la historia de mujeres, ya hay un Paseo de las Heroínas donde está Dolores, ya Dolores se menciona en la agenda pública, Juana Belén, ya las niñas saben que hubo gente ahí, porque nos han dicho: “¡Viva Madero! ¡Viva Zapata!”. Y a ellas también les cabíanlas aguas del mar en las manos, pero no veíamos el agua, haciendo alusión a este verso que me comentabas antes.

Voy a basarme en una frase del poeta chileno Raúl Zurita para formular la siguiente pregunta: si toda declaración de amor es urgente porque vamos a morir, ¿también todo acto poético lo es?Sí, todo acto poético es urgente. ¿Encontrar poesía en qué? Para mí, en este momento, es que haya alguien que me esté enseñando a ver el desierto de una manera distinta. Esa es la anécdota, la experiencia. Y el acto poético es importante, porque al final lo vamos a encontrar. Para mí, este ha sido el hallazgo, y es necesario porque, sí, nos vamos a morir. Eso estoy descubriendo. Al menos mi mañana fue bastante maravillosa en ese sentido, y sí, es urgente. 

srodriguez@elsiglo.mx

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