En Cuba, el bombeo de agua depende directamente de la electricidad. Cuando ocurren los apagones masivos, los sistemas de distribución de líquido potable se detienen, dejando a cientos de miles de personas sin suministro, especialmente en La Habana, pero también en Pinar del Río y Artemisa, al oriente, en Villa Clara y Cienfuegos, en el centro, en Santiago y Granma, al este, en toda la isla; las averías avivan los problemas. El gobierno destina el escaso combustible sobre todo a la protección de los servicios esenciales de la población y a las actividades económicas imprescindibles; se prioriza el agua y la salud, pero las carencias de energía limitan un abasto constante. La matriz energética depende en más de un 95% de combustibles fósiles -petróleo y derivados, gas natural-, mayormente a través de centrales termoeléctricas, grupos electrógenos diésel/fuel y turbinas de gas. La administración estadounidense ordenó la asfixia total, pero la relación petróleo-electricidad-agua constituye un nexo crítico y frágil; el bloqueo anula el derecho humano al agua. La infraestructura hidráulica necesita, además, de piezas de repuesto y materiales esenciales para el mantenimiento, reparación y desarrollo. Crece entonces la resistencia creativa y la solidaridad pueblo a pueblo.
El sector agua cubano resiste en condiciones de extrema vulnerabilidad. De por sí, el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero sobre el sistema hidráulico en más de 60 años ha sido un obstáculo para su desarrollo.
Cuba obtiene su agua principalmente de las precipitaciones pluviales, que recargan tanto fuentes superficiales, ríos, como subterráneas, acuíferos.
Debido a que sus ríos son cortos y poco caudalosos, la infraestructura hidráulica es fundamental, utilizando embalses y presas para almacenar agua, cubriendo el 67% de aguas superficiales y el 33% de subterráneas.
El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), encargado de dirigir, ejecutar y controlar la aplicación de la política de Estado y gobierno en cuanto a las actividades de los recursos hidráulicos, informa afectaciones directas a la infraestructura y los servicios.
El bloqueo económico limita severamente el acceso a financiamiento, tecnologías, piezas de repuesto y materiales esenciales para el mantenimiento, reparación y desarrollo de la infraestructura hidráulica.
El informe presentado por Cuba a la ONU en mayo de 2025, reporta que entre marzo de 2024 y febrero de 2025, el bloqueo causó daños y perjuicios materiales estimados en 7 mil 556.1 millones de dólares.
Para el sector de construcción, vital para las obras hidráulicas, se reportaron afectaciones por un valor de 161 millones 862.7 mil dólares.
El programa de construcción de viviendas, íntimamente ligado al suministro de agua, concentró una de las mayores afectaciones, con daños ascendentes a 34 millones 324 mil 900 dólares, cumpliéndose sus abastecimientos sólo al 28%.
Entre las obras de infraestructura más impactadas se encuentran los sistemas de acueducto y alcantarillado en diversas provincias.
Los recursos hídricos en la isla han visto seriamente afectados su desarrollo y mantenimiento debido a la falta de recursos materiales y la escasez de combustible.
El combustible y la energía son un eslabón crítico.
La imposibilidad de acceder a créditos y la persecución financiera han exacerbado la crisis energética, que a su vez impacta directamente en el sector hidráulico.
La generación de electricidad, necesaria para el funcionamiento de estaciones de bombeo, plantas de tratamiento y sistemas de distribución, se ha visto gravemente comprometida.
El informe detalla que se requieren entre 4,8 y 5,0 millones de toneladas de combustible para satisfacer la demanda de electricidad normal del país con un costo anual entre 1.600 y 1.800 millones de dólares.
La política de bloqueo ha impedido contar con estos recursos financieros, provocando constantes apagones que afectan la prestación de servicios esenciales, incluido el suministro de agua a la población y a la agricultura.
Las limitaciones en el sector hidráulico, agravadas por la asfixia petrolera actual, tienen consecuencias directas en el bienestar del pueblo cubano y en actividades económicas fundamentales.
Además, presenta gran vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos, como sequías e intensas lluvias, al no contarse con toda la infraestructura necesaria para la gestión y el control de los recursos hídricos.
En un llamado a la comunidad internacional, el INRH señala que el bloqueo contra Cuba es una violación masiva de los derechos humanos y del Derecho Internacional.
"Su impacto en el sector hidráulico evidencia cómo una política unilateral y coercitiva frena el desarrollo y afecta la calidad de vida de toda una nación".
Desde el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos cubano, "reafirmamos nuestro compromiso de continuar trabajando para garantizar el manejo sostenible del agua, a pesar de las enormes dificultades que impone esta injusta política".
"Hacemos nuestro el llamado casi unánime de la comunidad internacional, expresado en 32 resoluciones de la Asamblea General de la ONU, para que se ponga fin de inmediato al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba".
A nivel de país, el 10 de febrero los Parques Fotovoltaicos de la isla entregaron a la nación por vez primera 830 megawatts en un instante del medio día cuando ocurren los mayores valores de irradiación solar.
En los últimos trece meses Cuba sincronizó al sistema eléctrico nacional 49 parques fotovoltaicos chinos, cada uno de 21,8 megawatts; inversiones que permiten al país disponer de una capacidad instalada superior a los mil megawatts.
En la medida en que avancen los proyectos, su penetración en la matriz energética es real, para disminuir considerablemente la dependencia del petróleo.
Ante la asfixia, solidaridad, transición energética y resistencia creativa.
@kardenche