Fue a las 15:35 horas del miércoles 25 de marzo cuando el techo de la anterior sede de la librería El Principito colapsó. Don Jesús se encontraba en el baño. Desde allí escuchó el crujido de las vigas; luego sobrevino un estruendo. El polvo cubrió todo, como una inmensa nube de mal augurio. Tras la polvareda, apareció la madera rota, los restos de losa y demás escombros que sepultaron a más de mil libros usados. Don Jesús de pronto escuchó que su hija Gloria, quien suele ayudarle en la librería, comenzó a llamarlo.