(EL SIGLO DE TORREÓN)
La Dirección de Medio Ambiente de Torreón inició un procedimiento para fortalecer la reforestación del Bosque Venustiano Carranza con la toma y envío de ocho muestras de suelo a la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, donde serán sometidas a un análisis bioquímico detallado.
El estudio contempla cuatro tramos del emblemático espacio público y busca determinar los componentes químicos y bacteriológicos del suelo a distintas profundidades. Los resultados permitirán mejorar la calidad de la tierra, definir el tipo de riego más adecuado y seleccionar las especies idóneas para la reforestación proyectada de mil árboles.
Marcelo Sánchez Adame, director de Medio Ambiente, explicó que se trazó un polígono de referencia y se eligieron cuatro puntos al azar, en zonas con tierra más seca, dura o salitrosa. En cada punto se tomaron dos muestras, una de 0 a 30 centímetros y otra de 30 a 60, que corresponden a la profundidad en la que suelen plantarse arbustos y árboles.
El procedimiento, detalló, implica secar la tierra, tamizarla y retirar piedras, ramas y hojas antes de realizar los estudios químicos y físicos. Se espera que el dictamen esté listo en un plazo máximo de dos semanas.

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Autoridades ambientales de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo impulsan acuerdos para homologar reglamentos y fortalecer acciones conjuntas en protección ambiental“Queremos tener una radiografía del suelo para dar un tratamiento adecuado y que la reforestación sea lo más eficiente posible. No es lo mismo trabajar con un suelo arenoso que con uno arcilloso o franco. Dependiendo de las condiciones de pH y estructura, definiremos qué especies pueden sobrevivir mejor y qué nutrientes se requieren”, señaló el funcionario.
Además de la calidad del suelo, el proyecto contempla la tecnificación del sistema de riego, con el propósito de usar menos agua en más espacios y garantizar la supervivencia de los árboles. Paralelamente, Servicios Públicos realiza un inventario de la vegetación existente en el bosque, donde se busca identificar ejemplares enfermos o en riesgo de colapso, para prevenir accidentes en un espacio muy concurrido por corredores y familias.
Sánchez Adame subrayó que esta es la primera vez que la administración municipal realiza un procedimiento tan tecnificado antes de plantar vegetación, y adelantó que el método podría replicarse en la Alameda Zaragoza y otras áreas verdes de la ciudad.
“Estamos interesados en mejorar nuestros espacios públicos, no repetir las mismas acciones de siempre, sino adecuarlas con base en datos duros y estudios científicos. La colaboración con la Narro nos permitirá entender por qué algunos árboles no prosperan y cómo podemos generar mejores condiciones para que la reforestación sea sostenible”, concluyó.