Aprender con el aula invertida
Los cambios tecnológicos y las nuevas necesidades de aprendizaje han impulsado metodologías innovadoras que colocan al alumno en el centro del proceso educativo, dejando de lado el modelo tradicional donde el docente explica el contenido de la clase y el estudiante realiza tareas en casa.
Este tipo de aprendizaje se conoce como “flipped classroom” o aula invertida, y es un enfoque pedagógico que consiste en que los estudiantes revisen previamente en casa los contenidos teóricos, a través de videos, lecturas, podcast y otros recursos digitales, y utilicen el tiempo en el aula para realizar actividades prácticas, resolver dudas, trabajar en equipo y aplicar lo aprendido. Es así que la clase se convierte en un espacio de interacción, reflexión y acompañamiento.

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El respeto por el sexo opuesto puede empezar desde la enseñanza del docenteEl inicio de la metodología
Este modelo educativo fue popularizado en el 2007 por los profesores Jonathan Bergmann y Aaron Sams del Instituto Woodland Park en Colorado, en Estados Unidos. Ambos observaron que al grabar sus clases y compartirlas con sus alumnos, podían dedicar más tiempo presencial a atender necesidades individuales. Desde entonces, universidades y sistemas educativos de distintos países han adoptado esta metodología.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, las metodologías activas como el aula invertida fomentan la participación del estudiante, el pensamiento crítico y el aprendizaje autónomo, competencias destacadas para la educación del siglo XXI.