(DANIELA CERVANTES)
En La Laguna, una región que concentra uno de los mayores focos de contaminación por arsénico en México, beber agua del grifo puede significar envenenar lentamente el cuerpo. A pesar de la evidencia científica y de los registros periodísticos que han documentado la magnitud del problema, y frente a una omisión que se ha normalizado, en el ejido Lequeitio de Francisco I. Madero, un acto de voluntad ciudadana enfrenta un fenómeno de dimensiones históricas.
Desde hace cuatro años, en esa comunidad de más de 1500 habitantes, un proyecto comunitario se levanta como una respuesta que destierra el arsénico del agua y ofrece a sus habitantes la certeza de un consumo seguro.
A la iniciativa la bautizaron Casa del Agua Toño Simón y, aunque poco se reconozca, se trata de un ejemplo social que resuelve lo que durante décadas ha quedado atrapado entre diagnósticos, promesas y omisiones institucionales: el acceso real a agua limpia.

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La compra de pipas, dijeron, les cuesta unos 400 pesos por el llenado del tinaco de más de 400 litros, lo cual resulta un gasto excesivoImpulsado por organizaciones como Encuentro Ciudadano Lagunero, Agua para Todos Agua para la Vida y por la propia comunidad, este esfuerzo, de carácter autónomo, autogestivo y autosuficiente, se centra en la purificación del agua.
Rafael Zumo Sandoval, integrante de Encuentro Ciudadano Lagunero, explicó en entrevista para este reportaje que la propuesta de "curar" el agua a través del concepto "Casa del Agua" se gestó hace 15 años. Desde el espacio donde hoy se realiza el proceso de remoción de arsénico (que al mismo tiempo funciona como Salón Ejidal), recordó que entonces presentaron la iniciativa ante las autoridades como una alternativa para mitigar los niveles de este metal en el agua de Torreón.
"Lo presentamos a las autoridades; sin embargo, no resultó. Pero conscientes de esta problemática, se decidió que aquí (en Lequeitio) la propia comunidad participara en este proyecto".

La decisión de promover la iniciativa en esta comunidad de Francisco I. Madero se derivó luego de identificar que Lequeitio era uno de los ejidos de Coahuila con mayor índice de arsénico en el agua.
Los registros lo confirman. En 2009, este mismo diario documentó que el agua de la llave en la localidad contenía hasta 70 microgramos de arsénico por litro: casi tres veces por encima del límite permitido por la Norma Oficial Mexicana (25 microgramos) y siete veces más que el recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que establece un máximo de 10.

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A través de distintas expresiones, creadores de la región convierten la estética en una forma de denuncia frente a la crisis del aguaPor eso, cuando la activista ambiental Pilar López, también parte de Encuentro Ciudadano Lagunero, llegó a la comunidad para hablarles de que existía una manera concreta de eliminar el "veneno" de su agua, su mensaje no cayó en terreno incierto. Llegó a un lugar que ya conocía el riesgo, que había vivido sus consecuencias y que entendía, mejor que nadie, la urgencia de actuar.
En ese sentido, Rafael Zumo indicó que hace cuatro años el proyecto pudo consolidarse gracias a la acción ciudadana. Hoy, mencionó, se puede hablar de un ejemplo exitoso que piensan replicar en Concordia y El Estribo, ambos ejidos ubicados en el municipio de San Pedro, Coahuila.
"Creo que esto es una muestra de cómo las comunidades tienen la capacidad de organizarse y desarrollar procesos, sobre todo de autogestión que beneficien a la comunidad en su conjunto. Es muy importante que este modelo se difunda para tener mayores alcances", finalizó Zumo Sandoval.
UN POBLADOR COMPROMETIDO

La Casa del Agua de Lequeitio tiene una estructura sencilla, pero en su interior se trabaja bajo una filosofía poderosa: lo común. Desde ese espacio, un grupo de pobladores se ha propuesto repensar la vida desde lo que comparten y construir una esperanza colectiva.
La fachada del lugar luce el trazo del artista plástico Santiago Espiricueta, quien, junto a elementos referentes al desierto, delineó la figura de Antonio Simón Zamora, mejor conocido como Toño Simón: un luchador social lerdense que defendió, hasta su asesinato en Michoacán en 1991, el derecho de las comunidades a acceder a agua limpia.

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En el ámbito privado fue presidente del Instituto Político Empresarial de El MarquésRogelio González Mendoza conoce el sentido de todo lo anterior, por eso, desde que Pilar lo invitó a ser parte del proyecto que "curaría" el agua de su ejido, aceptó gustoso. Hoy es uno de los integrantes del comité conformado por otras siete personas, todas habitantes de la comunidad.

Ha vivido toda su vida en Lequeitio, lo que le ha permitido dimensionar la relevancia de esta iniciativa. Además, forma parte del comité del Centro de Salud del ejido; desde ahí, en diálogo constante con médicos, pudo conocer cómo los altos niveles de arsénico perjudicaban la salud pública.
"Había muchas personas que llegaban con dolores de estómago", mencionó.
Actualmente enfrenta el caso de su sobrina, enferma de los riñones, quien recibe diálisis tras haber consumido durante años agua directamente de la llave.
"Tiene 18 años y le están haciendo diálisis. Su papá le va a donar un riñón", comparte.
Asegura que el proyecto fue bien recibido porque el agua contenía múltiples contaminantes. Hoy, afirma, consumen agua de buena calidad.
Aclara que la Casa del Agua Toño Simón no es un negocio. Aunque la comunidad paga entre dos y ocho pesos por el servicio, el recurso se reinvierte para mantener el sistema. Lo que ahí se sostiene no es una lógica de lucro, sino de comunidad.
COMUNIDAD SIRVIENDO A LA MISMA COMUNIDAD

Juana Hernández González también forma parte del proyecto. Actualmente se encarga de la administración.
Como responsable de la contabilidad, acude diariamente, registra ingresos y reporta movimientos con transparencia. Cada quince días, los recursos se entregan a la coordinación del proyecto.
Recuerda que al inicio hubo desconfianza, pero con el tiempo la comunidad comprobó la calidad del agua.
El precio accesible, la limpieza y la transparencia del proceso marcaron la diferencia frente a otras purificadoras.

"Aquí la gente ve cómo se hace todo".

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Durante la mañanera se mostró al diputado priista Mario Calzada que se opuso a la reforma y cuya familia concentra 628 mil m3 en cinco títulos en QuerétaroPara Juana, participar es motivo de orgullo: "Es la misma comunidad sirviendo a la misma comunidad".
CÓMO LEQUEITIO BORRA EL ARSÉNICO DEL AGUA
El proceso técnico es visible y abierto. Dalia Sandoval López se encarga de la operación diaria del sistema. Realiza pruebas constantes para asegurar la calidad del agua.
Los análisis han mostrado niveles de arsénico por debajo de 0.0005 miligramos por litro, muy por debajo del límite permitido.

El proceso incluye filtración con carbón activado, suavización, ósmosis inversa y reutilización del agua residual.
Además, el lavado de garrafones forma parte del esquema de transparencia.

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En una primera etapa con Agua Saludable y con los cinco pozos del Simas se dispondrá de alrededor de 500 litros por segundoDalia aprendió el proceso desde cero y hoy opera el sistema. "Es una experiencia muy bonita servir a la comunidad", expresó.
Su historia personal la vincula con el valor del agua, pues en el pasado enfrentó dificultades para acceder a ella.
Actualmente, el conocimiento se comparte entre varios habitantes.

Así, en una región marcada por la contaminación, la Casa del Agua Toño Simón demuestra que la solución también puede surgir de una comunidad organizada.