FOTOS: Enrique Castruita
El jardín del Museo de la Revolución es un paisaje verde que arde con las brasas del pasado. Son apenas las diez de la mañana del domingo 17 de mayo y el termómetro ya ronda los cuarenta grados. Un escozor en el rostro, se siente cómo el sol rasguña la piel. Cerca de 70 miembros de la comunidad china en Torreón buscan refugio bajo las sombras de los nogales. Se echan aire con lo que tienen a la mano. Beben sorbos de botellas con agua mientras esperan que los fotógrafos se instalen sobre el camino principal. Su reunión es simbólica; se da en el marco del 115 aniversario de la Matanza de Chinos en Torreón. Un capítulo oscuro en la historia lagunera donde se les arrebató la vida a 303 ciudadanos chinos durante la toma revolucionaria que tuco lugar del 13 al 15 de mayo de 1911. Pero hoy sus descendientes no buscan pensar sólo en el dolor, tienen la mirada puesta en los lazos que han forjado, en la celebración de su identidad.

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El presidente López Obrador recalcó la ausencia de justicia social en aquella épocaDon Antonio Lee Chairez, presidente de la Comunidad Chino Mexicana de La Laguna, aparece en el jardín con una carpeta roja que contiene el discurso que dará más tarde. A sus más de 95 años encabeza la lucha de honrar a sus antepasados. Su padre, Juan Lee, fue uno de los sobrevivientes de la matanza, quien había llegado a Torreón en 1906 y logrado progresar económicamente. Don Antonio Lee es su recuerdo vivo. Como empresario ha dado empleo a otros laguneros e impulsado un sinfín de actividades en su comunidad. Por eso los asistentes al Museo de la Revolución, entre ellos el historiador Carlos Castañón e Irma Espinosa Trujillo, directora del museo, lo saludan con ánimo.
Carlos Castañón Cuadros es otro actor importante en la lucha por el reconocimiento de los aportes de la comunidad china en La Laguna. Ha estudiado con ahínco el tema desde distintas aristas como la histórica, la social y la económica. Dos de sus libros son prueba de ello: Las dos repúblicas. Una aproximación a la migración china hacia Torreón: 1924-1963 (2004) y 303. La matanza de chinos en Torreón (2021). Una de sus fuentes ha sido el propio don Antonio Lee, quien le pide que comparta unas palabras después de su discurso.

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Entre el 13 y el 15 de mayo de 1911, 303 migrantes chinos fueron asesinados por las tropas maderistas que habían tomado la ciudad y por grupos de laguneros con ideología antichinaEl lugar donde se realiza esta ceremonia también es simbólico. El edificio que alberga al Museo de la Revolución fue construido entre 1906 y 1910 como la casa de descanso del doctor J. Wong Lim, un ciudadano de origen chino que también sobrevivió a la matanza de 1911 y que, a pesar del peligro que representaba para él, participó en las brigadas de rescate atendiendo a los heridos de la batalla. Hoy la comunidad china ha puesto en la fachada de ladrillos rojos una fotografía del doctor Lim, rescatada por Castañón. Otro dato importante sobre este inmueble de estilo ecléctico es que se encuentra catalogado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBAL) con el registro COA-TOR-103-22820.
UNA MAÑANA DE DISCURSOS

El calor arrecia, los miembros laguneros de la comunidad china aguantan bajo el sol a que las cámaras capturen el instante. Sonríen ante un flachazo, ante otro, ante uno más. Luego retornan a las sombras de los árboles, hacen una media luna frente a la fachada del museo y observan a don Antonio Lee, quien ha tomado el micrófono a un costado de la fotografía del doctor Lim, entre globos rojos de cantoya, y revelado las hojas que resguardaba en la carpeta.

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'No era la comunidad más numerosa pero sí la más próspera de México', según escritor“Nos reunimos aquí, en esta tierra que ha sido testigo de alegrías y desafíos, de sacrificios y triunfos, para honrar la memoria de quienes lo precedieron y para reafirmar el orgullo de quienes somos. 15 de mayo. Es una fecha que resuena con un eco particular en nuestra historia: hace 115 años, nuestra comunidad enfrentó uno de los episodios más dolorosos y trágicos. La matanza que cobró la vida de muchos de nuestros antepasados”.
Durante al toma revolucionaria de 1911, Juan Lee, el padre de don Antonio, tuvo la suerte de que un vecino, Manuel Chairez, lo escondiera de la turba que buscaba a los chinos para ultimarlos. Tras la matanza, las dificultades no cesaron para los orientales. Ante la hostilidad, Juan Lee decidió regresar a China a finales de 1911. Antes pidió la mano de María, la hija de Manuel Chairez, para que lo acompañara. Manuel Chairez se negó, argumentando que el clima bélico que azotaba a México y los problemas sociales en China no hacían viable la boda. Juan Lee acató la decisión y le pidió a María que esperara su retorno. Los enamorados mantuvieron correspondencia por cerca de dos años. Juan Lee regresó a Torreón en 1913 y se casó con María el 12 de diciembre de 1915. Don Antonio Lee es el menor de los ocho hermanos que tuvo el matrimonio.
Esa historia de perseverancia y la capacidad que su padre tuvo para levantarse tras la tragedia, es el motor que eleva la voz de don Antonio en el Museo de la Revolución para advertir que la matanza de 1911 fue un acto de violencia sin sentido, un capítulo oscuro que intentó silenciar voces y borrar presencias. No obstante, a pesar de todo eso, la comunidad china en La Laguna se mantuvo unida.
“Esa resiliencia, esa capacidad de levantarse de las ruinas, es un testimonio inquebrantable del espíritu indomable que corre por nuestras venas. Nuestros ancestros, al llegar a estas tierras, trajeron consigo no sólo sus esperanzas y sus sueños, sino también un legado cultural y milenario, rico en valores que ha sido el pilar de nuestra existencia. Hablo de la honorabilidad, de esa virtud que nos impulsa a actuar con integridad y rectitud en cada paso. Hablo de la honestidad, la base de toda relación humana y comercial que constituye confianza y respeto mutuo. Hablo de respeto a nuestros ancestros, una tradición sagrada que nos conecta con nuestras raíces. Nos enseña humildad y nos recuerda la importancia de la familia y de la historia”.

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La académica del INEHRM manifestó que el rumor del ataque por los chinos contra los revolucionarios detonó una 'bomba de tiempo' que se vivía en TorreónDon Antonio Lee concluye su discurso. Entonces, Carlos Castañón también comparte un mensaje donde recalcó que conmemorar significa “recordar juntos”. Subraya el significado de que la ceremonia se realice en lo que fue la casa del doctor Lim. Habla de las proezas de este personaje durante la toma de Torreón de 1911, mientras dirige su mirada a la fotografía.
“Además, ofreció su vida; por fortuna se salvó y aquí está presente con nosotros. Pero me da mucho gusto ver que algo ya cambió en la historia de Torreón y es que pasamos de una especie de silencio, de vacío, a más bien hablar y conmemorar. Y creo que el hecho de que estemos aquí, testifica precisamente ese cambio que ya sucedió en la historia. Me da mucho gusto que podamos conmemorar, porque hoy parece que esta reunión es como una fiesta. Y sí, porque significa lo contrario de lo que ya sucedió en 1911”.
Al finalizar el evento, los integrantes de la Comunidad Chino Mexicana de La Laguna entran al Museo de la Revolución, a la casa del doctor Lim, donde se les ofrece un recorrido guiado entre los muros de la historia.
