Daniel Triana, el fotógrafo lagunero que inmortalizó a la afición del Mundial 2026. CORTESÍA / Daniel Triana
Hace nueve años decidió dejar Torreón y mudarse a Ciudad de México en busca de mayores oportunidades. El fotógrafo lagunero Daniel Triana tenía en claro que necesitaba de nuevos retos para desarrollar la profundidad de su perspectiva. Así llegó a la gran urbe, trabajó en varios proyectos y actualmente se desempeña como un freelancer convencido de que su talento necesita de la disciplina para tener vigencia.
“Me imagino que es muy común entre fotógrafos pensar en encontrar el momento único y específico. En cuanto a eso, creo que sí es una búsqueda de uno... el hecho de preservar eso, de saber que tienes algo que no sólo es tu historia personal, sino que también puede que estés ayudando a preservar la historia de alguien más […] Es la búsqueda de ayudar y también de tener el registro de mi propia historia personal, de ayudar a otros a tener su historia de ellos para ellos”.
Hace un año, Daniel Triana se propuso fotografiar el Mundial de Futbol en 2026, evento que tendría en la Ciudad de México a una de sus tres sedes mexicanas. Desde tiempo atrás, la fotografía callejera ha sido una de sus grandes pasiones tras la lente; un suceso histórico de tal magnitud sería el pretexto perfecto para ponerla a prueba.
“Cuando estás metido en la fotografía, hacer fotografía de calle es lo primero que tienes que salir a hacer con tu cámara. Tienes que empezar a ser listo en cuanto a qué momentos debes agarrar, cómo debes observar, dónde debes estar, en qué ángulo debes capturar, qué tan bueno debes ser para hablar con la gente; te tienes que quitar el miedo a hablar con un desconocido”.

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La culpa, el abuso sexual y el aborto son temáticas que se desarrollan en esta narrativaA partir del jueves 11 de junio de 2026, día de la inauguración de la Copa del Mundo, Daniel Triana salió a las calles de Ciudad de México para capturar la algarabía por los triunfos de la Selección Nacional. Mientras el balón rodaba en el césped del Estadio Azteca (al que se le ha impuesto el nombre de un banco), aquella primera vez recorrió el Paseo de la Reforma antes de que el cielo sucumbiera en un llanto de lágrimas alegres que cubrió a la afición congregada.
“Toda la gente se subió al Ángel (de la Independencia) el primer día. Luego fueron poniendo seguridad. Después fueron poniendo pantallas, una de frente y otra al otro lado. Primero eran dos, luego cuatro pantallas y después eran más por todo Reforma. Y luego estar en un montón de gente, estar viendo que ya se empieza a descontrolar, a meterse en los charcos, a pelearse quién sabe por qué razones”.
También llegó a retratar a aquellos que jugaron su propio mundial, uno de mayor importancia: los familiares de desaparecidos que se dieron cita para poder visibilizar sus peticiones y exigir justicia ante el silbatazo de la impunidad.

Después de eso, Triana acudió a los Fan Fest que se organizaron en el Zócalo capitalino. El primero de ellos fue el partido entre las selecciones de Alemania y Curazao. Los europeos golearon siete goles a uno a la debutante isla caribeña y Daniel Triana fue testigo de esa dialéctica que surge entre la victoria y la derrota.
“Y. luego, después del juego contra Ecuador saqué la cámara. Desperté como a las cinco de la mañana, después de la noche de fiesta, y dije: ‘Me voy a ir a la calle a ver cómo está, qué está pasando en la calle’, porque a las cinco de la mañana todavía se escuchaba mucho ruido sobre Reforma”.
El lagunero realizó un recorrido entre los charcos donde flotaban las latas de cerveza. Vio a grupos de aficionados rehusándose a rendirse ante la llegada del alba. Recuerda que un olor raro y penetrante invadía la avenida mientras él disparaba su cámara.
“Todas las fotos tienen una historia, todas tienen algo muy chido que contarte […] Está la foto de los japoneses con los de Países Bajos en el Zócalo, rodeados por todos, abrazándose y felicitándose, porque esa es otra de las cosas importantes a destacar de este tipo de ambientes: a pesar de que hay cierta competencia, de que hay cierta rivalidad, de que la misma gente se aviente todo tipo de comentarios […] Pero al final, ves al japonés y al neerlandés tomándose de la mano, tomándose la foto con un montón de mexicanos cargándolos. Es ese tipo de ambiente de que nos la estamos pasando bien porque este es nuestro mundial”.

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Sánchez planteó que prácticas son sujetas de mucho prejuicio y estereotiposPara el fotógrafo lagunero, inmortalizar este tipo de eventos resulta relevante porque lo considera algo único. Entiende que existan detractores del futbol como espectáculo, que en México existen cosas más importantes que deben visibilizarse, pero que también la sociedad necesita distracciones del tamaño de un Mundial de futbol.
“La idea era tomar las fotos con un lente angular de 15 milímetros para que pudiera abarcar lo más que se pudiera ver. Por otro lado, también me gustan mucho los planos donde te puedes acercar mucho a un sujeto y tener todavía un contracampo; todavía puedes ver lo que hay detrás de esta persona. Y obviamente, para planos muy abiertos, puedes aislar o tener alguien en medio y todavía tener lo que hay en su alrededor”.
En poco más de un mes, Daniel Triana logró reunir 138 gigas de fotografías que no dudó en compartir gratis en redes sociales y reafirmar así su pasión por un oficio que le ha dado todo, uno que es auxiliar de la memoria.