¿De qué murió Luis Gabriel Calderón, hermano del expresidente Felipe Calderón?
La jornada del 3 de mayo de 2026 marcó un momento de luto para la familia Calderón Hinojosa tras confirmarse el deceso de Luis Gabriel, uno de los hermanos del exmandatario Felipe Calderón (2006-2012). La noticia fue difundida inicialmente por el propio expresidente a través de sus canales oficiales en redes sociales, donde expresó su pesar y rindió un breve pero sentido homenaje a la memoria de su familiar.
¿De qué murió Luis Gabriel Calderón?
Felipe Calderón utilizó su cuenta en la plataforma X (antes Twitter) para dar a conocer la pérdida. En su mensaje, describió a Luis Gabriel como un hombre de bien y destacó su vocación de servicio, ya que era un reconocido médico que, de acuerdo al propio expresidente, “trajo al mundo cientos de vidas”.

VER TAMBIÉN ¿A qué se ha dedicado Felipe Calderón tras ser presidente de México?
Estas son las múltiples facetas que ha tenido Felipe Calderón Hinojosa tras dejar la presidencia de MéxicoAunque los detalles específicos sobre la causa clínica del fallecimiento se han manejado con la discreción propia de un asunto familiar (de hecho el propio exmandatario pasó por alto la razón de su muerte), se supo que en 2024 Felipe Calderón había confirmado que Luis Gabriel padecía arterioesclerosis.

VER TAMBIÉN '¡Asesino!', '¡Lárgate'; Felipe Calderón es increpado en París por estudiantes | Video
El triste mensaje de Felipe Calderón para su hermano
En su cuenta de X, el exmandatario confirmó la muerte de su hermano escribiendo:
"Hoy falleció mi querido hermano Luis Gabriel, tras una larga lucha valiente contra su enfermedad. Rebelde, buen hijo, esposo, gran hermano, padre y mejor abuelo. Médico muy querido, trajo al mundo cientos de vidas y vivió intensamente. Adiós querido Doc, “suave, suerte” bro".
¿Qué es la arterioesclerosis, la enfermedad de la que murió el hermano de Felipe Calderón?
La arterioesclerosis es un término general que describe el endurecimiento, engrosamiento y pérdida de elasticidad de las paredes de las arterias. Es fundamental distinguirla de la ateroesclerosis, que es un tipo específico de arterioesclerosis caracterizado por la acumulación de grasas y colesterol en las paredes arteriales (placa).
La enfermedad no aparece de la noche a la mañana, es un proceso progresivo que suele seguir estas etapas:
- Daño inicial: El revestimiento interno de la arteria (endotelio) se daña debido a factores como la presión alta o el tabaquismo.
- Acumulación: Grasas, glóbulos blancos y otras sustancias se asientan en el lugar de la lesión.
- Formación de placa: Estas sustancias forman la placa de ateroma, que se endurece con depósitos de calcio.
- Obstrucción o ruptura: La placa estrecha la arteria o, en el peor de los casos, se rompe, generando un coágulo de sangre (trombo) que bloquea el paso por completo.
Con el tiempo, este proceso restringe el flujo sanguíneo a los órganos y tejidos, lo que puede derivar en emergencias médicas graves si no se trata a tiempo.
La arterioesclerosis es conocida como una enfermedad silenciosa porque generalmente no presenta síntomas hasta que la arteria está obstruida en más de un 50% o 70%. Dependiendo de la zona afectada, las consecuencias pueden ser:
- Corazón: Dolor de pecho o infarto de miocardio.
- Cerebro: Dificultad para hablar, debilidad repentina o accidente cerebrovascular (ACV).
- Extremidades: Dolor al caminar (claudicación intermitente) en las piernas.
- Riñones: Insuficiencia renal o presión arterial peligrosamente alta.
Por otro lado, para detectar el estado de las arterias, los profesionales suelen solicitar:
- Análisis de sangre: Para medir colesterol y glucosa.
- Ecografía Doppler: Para ver el flujo sanguíneo en tiempo real.
- Índice tobillo-brazo: Compara la presión en el brazo con la del tobillo.
En lo que respecta a su tratamiento, el mismo debe ser siempre orientado por un cardiólogo y generalmente suele estar enfocado en tres pilares:
- Cambios en el estilo de vida: Es el tratamiento número uno. Incluye dejar de fumar, realizar ejercicio aeróbico regular y adoptar una dieta rica en fibras y baja en sodio.
- Farmacología: Uso de estatinas (para el colesterol), antiagregantes plaquetarios (como la aspirina) y medicamentos para controlar la presión arterial.
- Intervención quirúrgica: En casos graves, se realiza una angioplastia (colocación de un stent) o un bypass para crear una nueva ruta para la sangre.