Un posible encarecimiento de los combustibles provocaría una nueva presión sobre los precios de los alimentos y las mercancías que se comercializan en el país. Los mayores costos de transporte terminarían trasladándose a los consumidores, particularmente en los productos de primera necesidad, advirtió Oscar Mario Medina Martínez, presidente de la Federación de Cámaras de Comercio (FECADECO).
El dirigente empresarial consideró que los propietarios de estaciones de servicio llegaron a un punto en el que resulta difícil continuar absorbiendo los costos de mantener estable el precio de la gasolina. Explicó que los márgenes de utilidad de esta actividad son reducidos y deben alcanzar para cubrir nóminas, impuestos y gastos indispensables para mantener sus operaciones.
Recordó que los empresarios gasolineros habían establecido un compromiso con el Gobierno Federal y la presidenta Claudia Sheinbaum para evitar incrementos en los combustibles. Sin embargo, señaló que las condiciones económicas del sector han complicado la continuidad de ese esfuerzo, por lo que anticipó repercusiones si se modifica el esquema de precios.
TRANSPORTE DE MERCANCÍAS ELEVARÁ COSTOS COMERCIALES
Medina Martínez explicó que el principal efecto para el comercio será el incremento en los gastos de traslado de productos. La distribución de mercancías depende directamente de los combustibles y cualquier variación en sus precios repercute en los costos que enfrentan transportistas, proveedores y establecimientos comerciales.
Indicó que esta situación afectaría a diferentes actividades económicas, pero tendría especial incidencia en la comercialización de alimentos. Productos como carne, pollo, verduras y legumbres podrían resentir los incrementos cuando los proveedores trasladen sus mayores costos de distribución a los comerciantes.
El presidente de FECADECO agregó que los artículos de la canasta básica también estarían expuestos a estos ajustes. Entre ellos mencionó el huevo, los granos y otros alimentos que requieren transporte desde sus lugares de producción o distribución hasta los mercados y establecimientos donde se venden al consumidor.
Advirtió que el efecto podría extenderse a toda la cadena comercial, debido a que los combustibles representan un insumo para numerosas actividades económicas. Por ello, un aumento en la gasolina no solamente afectaría a quienes utilizan vehículos particulares, sino también a los negocios que dependen del transporte para recibir y entregar mercancías.
El dirigente empresarial consideró que las familias serían las principales afectadas por las consecuencias de un eventual ajuste en los precios de los combustibles. Explicó que los incrementos en los costos logísticos pueden reflejarse en los precios finales, reduciendo la capacidad de compra de los consumidores.
Aunque no anticipó porcentajes ni cantidades específicas sobre los posibles aumentos, insistió en que la repercusión alcanzaría prácticamente todos los productos que necesitan trasladarse para llegar al comercio. La canasta básica representa uno de los segmentos de mayor preocupación por su importancia en el gasto cotidiano de los hogares.