Empresas (ESPECIAL)
La expansión de la inteligencia artificial generativa (IAGen) está transformando la manera en que las empresas organizan sus procesos y funciones, generando tanto oportunidades de productividad como desafíos para las relaciones laborales. El fenómeno abre la puerta a la automatización de tareas, la redefinición de puestos y, en algunos casos, la reducción de personal, lo que coloca a empleadores, trabajadores y autoridades frente a un nuevo escenario.
Héctor De la Cruz, socio del despacho De la Vega & Martínez Rojas, explica que el impacto de la IAGen debe analizarse bajo cuatro conceptos clave: exposición, cuando una ocupación realiza tareas que pueden ser replicadas por IA; automatización, cuando esas actividades se ejecutan con mínima intervención humana; transformación, cuando cambian las competencias y funciones requeridas; y desplazamiento, cuando se reduce o elimina personal de manera estructural.

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Nuevo modelo de OpenAI busca ayudar a los usuarios a acelerar sus procesosLa Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 3.3% del empleo mundial se encuentra en la categoría de mayor exposición a la IA generativa. Sin embargo, advierte que las ocupaciones predominantemente femeninas presentan una exposición más alta, debido a la concentración de mujeres en actividades administrativas y de apoyo.
En México, la OCDE calcula que 19% del empleo está expuesto a estas tecnologías, especialmente en zonas urbanas, donde la automatización de tareas podría realizarse en la mitad del tiempo.
En este sentido, la inteligencia artificial generativa inaugura una nueva etapa en las relaciones laborales mexicanas, donde la innovación deberá avanzar acompañada de certeza jurídica y mecanismos adecuados para gestionar sus efectos sobre el empleo.

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