Lagunero Sergio Olivas llevará su exposición 'Aves de Compañía' a Nuevo León
Las aves siempre están presentes en su vida; las ve por todos lados, en las plazas, en los árboles, surcando el cielo en medio de su trinar.
“Siempre me llamaron la atención”. En el artista lagunero Sergio Olivas revolotea una memoria que aterriza en su infancia: los jardines de sus abuelas con las jaulas habitadas por pájaros, el alpiste en latas reutilizadas de atún, el periódico para recolectar las heces.
“Convivimos a diario con las aves; desde niño recuerdo ir a los parques y a las plazas. Creo que son personajes que, de cierta manera, en mi obra fui dándoles ese lugar, ese espacio”.

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A Sergio Olivas le anida una emoción, pues el próximo 18 de junio inaugurará su exposición Aves de Compañía, en la Histórica Fábrica El Porvenir, un museo y centro cultural con pasado fabril ubicado en el municipio de Santiago, Nuevo León. La gestión fue posible gracias a la colaboración de Culturas Populares de Santiago, en la persona de Verónica Orozco.
“Me gusta mucho dibujar chanates, un ave muy del norte del país, de esta parte de la república. Pero en particular me gusta el azul de las plumas del chanate”.
En la serie de Olivas —conformada por doce piezas donde se emplean técnicas como el acrílico, la acuarela, el estilógrafo y el marcador—, el ser humano no es él único protagonista, pues siempre lo acompaña un ave. Entonces, el protagonista se convierte en esta unión simbólica entre humanidad y fauna. A ello se suma el paisaje lagunero como el misticismo de lo cotidiano.
“Tomo muchas referencias de la sociedad lagunera, de lo que yo veo, de la gente, de las personas, de situaciones. Retrato a algunas personas que son de la región. No tanto como una mofa o una burla, sino para visibilizar las situaciones. Si las aves son cotidianas, ¿por qué no las vemos? También hay personas que están ahí siempre y no nos damos cuenta hasta que nos ponemos a observar esta parte urbana o esta parte de la ciudad, para relatar una historia.
Sergio Olivas es arquitecto de profesión, una carrera que cursó en la Universidad Juárez del Estado de Durango y donde recibió instrucción de maestros como Marcela López y Gustavo Montes. Fue bajo esa instrucción artística que ha explorado diversas temáticas que le interesan, entre ellas la de las aves.
“Pueden representar la muerte, la esperanza, la soledad o la compañía”.
Las obras incluidas en esta exposición son Ocaso (2018), Ehécatl (2021), Rebozo del alma (Boceto) (2022), Rebozo del alma (2023), La belleza es en lo común (2023), Entre sol y sombra (el viejo y el chanate (2024), El descanso de lo invisible (2025), El guardián de los invisibles (2025), Reflejos azules bajo el sol (2025), El canto nacido del desierto (2025), Fulgor inerte (2025) y Fulgor inerte (2025).

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Barnes destacó especialmente el hecho de unirse a un listado de personas distinguidas con este premio“De las aves me llaman la atención las alas, el color. Muchas veces la gente no se da cuenta, porque es algo tan cotidiano, pero dicen que el chanate es negro y yo les digo que lo observen bien, en la esencia de las plumas donde ves tonos verdes, azules, morados. Entonces, cuando empiezas a reflexionar esa parte, cuando empiezas a observar, ves ciertas referencias”.
En las piezas de Sergio Olivas, el tiempo se suspende. El ave y el ser humano coexisten en jerarquías y se reflejan mutuamente en una pausa contemplativa. El empleo del espacio negativo y lo blanco del papel acentúan una soledad compartida por los seres vivos creados pictóricamente por el artista.
“Siento mucho apego por estas piezas. Siempre dejas algo de ti en la gráfica, pero en esta parte de las aves, parte de mi historia, de mi cotidianidad, de tratar de problematizar esas situaciones de la gente de Lerdo, de Gómez, de Torreón. Me llamó mucho la atención y por eso quise sacar esas piezas para formar una serie independiente”.