(FABIOLA P. CANEDO)
En el sector gastronómico existe la premisa de que acudir a un restaurante va mucho más allá de simplemente consumir alimentos; se trata de compartir una mesa, celebrar en familia y construir comunidad. Sin embargo, para las personas con condiciones del neurodesarrollo, como el autismo, la experiencia puede tornarse abrumadora debido al ruido, las luces intensas y los tiempos de espera, convirtiendo una salida familiar en un motivo de angustia.
Con el propósito de transformar esta realidad a través de acciones concretas, la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en La Laguna anunció su integración formal al programa de Restaurantes Inclusivos. Esta iniciativa es impulsada en conjunto con la fundación Be One y cuenta con el respaldo de la diputada Verónica Martínez, buscando dotar a los comercios locales de herramientas y conocimientos que garanticen entornos seguros y empáticos.

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El programa contempla música en vivo, activaciones como “Rosechic”, estaciones de hidratación y un área VIP con experiencias exclusivasHassan Hamdan Zuno, presidente de Canirac, destacó que el programa combina la empatía social con una visión de negocio responsable. Detalló que al abrir las puertas a todas las familias de manera adecuada, los establecimientos no solo amplían su clientela y fortalecen su reputación, sino que contribuyen activamente a edificar una comarca más humana. El líder empresarial hizo un llamado a todos los restauranteros de Torreón y Gómez Palacio a sumarse al proyecto para que la región sea reconocida tanto por su gastronomía como por su calidez inclusiva.
Por su parte, Karla Cortez, fundadora de Be One y madre de una niña con autismo, compartió desde su experiencia personal el complejo camino emocional y social que enfrentan las familias. Explicó que el aislamiento no es la solución y que la mejor terapia para las personas neurodivergentes es integrarse plenamente a la sociedad asistiendo a parques, escuelas y restaurantes. Por ello, el proyecto propone adaptaciones prácticas que no perjudican al resto de los comensales y marcan una diferencia sustancial en la experiencia de la visita.
El programa contempla una estrategia integral que va mucho más allá de la infraestructura física. Entre las principales propuestas se encuentra la capacitación y sensibilización del personal de servicio, pues se subrayó que la verdadera inclusión reside en las personas, la paciencia y el saber cómo actuar. Asimismo, se promueve el diseño de menús con pictogramas o imágenes para facilitar la comunicación de niños y adultos no verbales, la opción de realizar pedidos anticipados al hacer una reserva para evitar las largas esperas, y la asignación de mesas en zonas del restaurante que resulten menos estimulantes o ruidosas.

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El presidente de Canirac Laguna aclaró que la cámara trabaja únicamente con negocios formalesComo complemento práctico, cada restaurante participante contará con un kit sensorial que se prestará a las familias que lo soliciten durante su estancia. Este maletín incluye reductores de sonido ambiental, objetos sensoriales para la regulación, libros y hojas con crayolas. Una parte del costo de estos kits se destinará como donativo a la fundación Be One para dar continuidad a sus campañas de concientización.
Adicionalmente, se incentivará a los establecimientos a difundir sus horarios de menor afluencia, como los días lunes por la tarde, recomendando disminuir el volumen de la música ambiental en esos lapsos. Esto permitirá a los padres llevar a sus hijos a familiarizarse con los entornos de una manera paulatina y controlada. Los locales que completen el proceso recibirán un distintivo oficial para que las familias identifiquen plenamente que son espacios bienvenidos y preparados para recibirlos.