De vez en cuando me canso de andar únicamente en automóvil y decido bajarme a caminar, mirar con calma lo que me rodea y, de paso, descubrir esas pequeñas joyas del lenguaje que uno encuentra por ahí.
Así me he topado con letreros que, sin proponérselo, terminan siendo auténticas piezas de humor involuntario. Recuerdo uno que advertía: "Prohibido estacionarse en ambos lados de la calle". Si usted va conduciendo y busca dónde detenerse, la instrucción resulta, cuando menos, curiosa: estacionarse en ambos lados al mismo tiempo parece una proeza reservada a los automóviles con propiedades sobrenaturales. Si acaso, uno podría hacerlo primero de un lado y después del otro, siempre y cuando encuentre dónde, que en las grandes ciudades ya es bastante pedir.
Otro, todavía más desconcertante, decía: "Estrictamente prohibido no tirar basura en este lugar". La doble negación convierte la prohibición en permiso y, llevada al extremo, casi en mandato: quien leyera aquel aviso quedaba moralmente obligado a tirar basura. Un auténtico oxímoron administrativo.
Me cuentan -y aquí los toluqueños tendrán la palabra- que en Toluca existe un letrero colocado en un panteón que se ha vuelto famoso. El letrero, no el panteón. Según dicen, reza así: "En este panteón sólo se reciben muertos que vivan en el Estado de México". Una frase que plantea un problema digno de la metafísica: ¿cómo puede un muerto seguir viviendo en algún sitio?
Hay otro relacionado con el mismo asunto, y ése sí me consta porque lo he visto personalmente. En la pared exterior de un conocido restaurante de Tampico puede leerse: "Aquí se está mejor que enfrente". La frase parece una invitación bastante común hasta que uno descubre que, precisamente enfrente, está un cementerio. En ese contexto, el humor cambia de tono y adquiere una cierta dosis de humor negro.
En ocasiones, sin embargo, no es el letrero el que tiene la culpa, sino nuestra mente, que es bastante más maliciosa de lo que solemos admitir. Es el caso de un aviso de "Paradas suprimidas" que, casualmente, se encuentra en la entrada de un asilo de ancianos. Uno lo lee y, por un instante, no puede evitar preguntarse: ¿qué paradas son ésas que han quedado suprimidas?
Y para no dejar el asunto incompleto, tenemos también la contraparte. Algunos operadores de microbús y taxistas llevan con singular orgullo en sus vehículos la advertencia: "¡Cuidado, paradas continuas!"
Ahí ya no hay contradicción, sino una declaración de principios.
Porque algunos letreros pasan de ser simples avisos a convertirse, con el tiempo, en verdaderos clásicos. Quizá no fueron escritos para provocar una sonrisa, pero el idioma -que a veces tiene sus propias travesuras- termina haciendo de las suyas.
Soy Don Juan Recaredo… compártame sus dudas y comentarios. donjuanrecaredo@gmail.com, X: @donjuanrecaredo.
ME PREGUNTA Camila Díaz: ¿Cuál es la palabra correcta? ¿Comedido o acomedido?
LE RESPONDO: Originalmente comedido era lo correcto. En la actualidad los dos vocablos existen y su significado es diferente: comedido es ágil, diligente y acomedido es servicial, dispuesto a ayudar desinteresadamente en algo físico.
LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA: La única manera de que los demás te sigan, es correr más aprisa que ellos.