CALORÍAS Y KILOCALORÍAS, NO SON LO MISMO
Sabemos que en las etiquetas de muchos productos alimenticios puede haber más de un truco de mercadotecnia. Pero hay una pregunta todavía más importante: ¿realmente leemos las etiquetas?
"¡N'hombre! ¿Para qué? Trae muchas letritas chiquitas que ni alcanzo a leer sin los lentes", responderán algunas señoras -y no pocas personas más-.
En México, las autoridades decidieron que los productos llevaran, como decía un tío mío, "obligatoriamente a la fuerza", unos sellos grandes y visibles en la parte frontal del envase. La intención es que el consumidor se entere, antes de comprar, de si aquello contiene exceso de azúcares, grasas saturadas, sodio o calorías.
Claro que más de alguno pensará: "¡También tiene exceso de placer!". Y sí, puede ser muy sabroso, aunque eso no necesariamente significa que sea saludable.
La medida, en principio, es útil porque nos obliga a detenernos unos segundos y pensar qué es exactamente lo que estamos a punto de echarle a nuestro organismo. Pero estos sellos también me llevaron a una duda de esas que parecen sencillas y terminan convirtiéndose en un pequeño galimatías: ¿por qué algunos productos hablan de calorías y otros de kilocalorías?
Me puse a investigar un poco y descubrí que, en realidad, la confusión está más en la forma de escribirlo que en la unidad de medida.
Una kilocaloría equivale a mil calorías. Hasta ahí no hay misterio, sobre todo si recordamos que kilo- es un elemento de origen griego que significa "mil". Así tenemos un kilogramo, que son mil gramos; un kilómetro, que son mil metros, y una kilocaloría, que son mil calorías.
Lo curioso viene después.
En las etiquetas aparece con frecuencia "kcal", que significa precisamente kilocalorías. Pero también podemos encontrar "Cal", con C mayúscula. Y aquí está la trampa tipográfica: esa "Cal" tampoco significa una caloría, sino una kilocaloría.
Por lo tanto, para no hacernos bolas:
• cal = caloría.
• kcal = kilocaloría, es decir, mil calorías.
• Cal = también kilocaloría.
¡Ah, con razón! Uno pensaba que en algunos productos las calorías estaban expresadas de una manera y en otros de otra, cuando en realidad muchas veces estamos ante la misma unidad escrita de forma diferente.
Y ya que hablamos de cómo se escriben estas cosas, vale la pena detenernos un momento en las abreviaturas, porque también tienen sus reglas y sus pequeñas trampas.
Las abreviaturas son estupendas para ahorrar espacio, algo particularmente útil en una etiqueta donde cada milímetro cuenta. Una regla general es que las palabras abreviadas llevan punto: pág., admón., etc.. Y sí, conservan la tilde cuando les corresponde. Así que administración se abrevia admón. y página, pág. No porque una palabra se haga más corta tiene permiso para perder su acento.
También existen abreviaturas formadas mediante una barra. Por ejemplo, c/u, que significa "cada uno". En ese caso no se pone punto ni se dejan espacios alrededor de la barra.
Pero aquí aparece otra distinción interesante: no todo lo que parece una abreviatura lo es. Hay símbolos que representan unidades de medida y que tienen sus propias reglas. Por eso, en lugar de escribir kcal. con punto, lo correcto es kcal, sin punto. Lo mismo ocurre con cal y Cal.
Y si queremos formar el plural de una abreviatura, también hay reglas. Páginas, por ejemplo, se convierte en págs., simplemente agregando la s. Pero cuando la abreviatura está formada por una sola letra que representa una palabra en plural, la letra puede duplicarse. De ahí viene EE. UU., la abreviatura de Estados Unidos.
Como puede usted comprobar, hasta las aparentemente insignificantes abreviaturas tienen su protocolo. El idioma es así: a veces nos permite ahorrar letras, pero no necesariamente reglas.
Y como prometí mantener esto breve, aquí le pongo punto final.
Aunque, si después de leer todo esto se quedó pensando en cuántas calorías tiene lo que acaba de comer, ése ya es otro problema.
¡Hasta luego!
Soy Don Juan Recaredo… compártame sus dudas y comentarios. donjuanrecaredo@gmail.com, X: @donjuanrecaredo.
ME PREGUNTA Manuel Romero: Quisiera saber por favor qué es un erial. Gracias.
LE RESPONDO: Un erial es un terreno sin cultivar.
LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA: Lo bueno, si es breve, es doblemente bueno.