¿Lavas los platos a mano? Estos errores puede estar llenando tu cocina de bacterias
Lavar los platos a mano parece una tarea sencilla, pero hacerlo mal puede convertir tu fregadero en un foco de contaminación. El objetivo es eliminar grasa, restos de comida y microorganismos que pueden provocar enfermedades.
El fallo más común y riesgoso es usar una esponja vieja saturada de gérmenes. Si a eso se suma un fregadero sucio, el resultado es el escenario perfecto para la proliferación bacteriana.
Según los Centers for Disease Control and Prevention, la limpieza adecuada de superficies y utensilios es clave para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos. Añadir agua caliente podría beneficiar la limpieza, especialmente si se han manipulado carnes crudas o frutas y verduras frescas.

VER TAMBIÉN Por estas razones no debes usar perfume en el cuello, según Salud
Deja de aplicarte perfume en el cuello, estos son los riesgos de aplicarlo en esta zona del cuerpoAdemás, investigaciones citadas por la National Sanitation Foundation señalan que las esponjas de cocina pueden contener millones de bacterias por centímetro cuadrado si no se desinfectan o reemplazan con frecuencia.

VER TAMBIÉN ¿Por qué las venas se ven azules si la sangre es roja?
Una simple mirada a tu muñeca revela un efecto óptico que parece mentira, pero tiene explicación científica1. Usar detergente de baja calidad o en exceso
Un jabón demasiado diluido no elimina bien la grasa. Pero usar demasiado tampoco ayuda: el exceso deja residuos que pueden atrapar microbios y obliga a gastar más agua para enjuagar.
2. Secar con un trapo sucio
Un paño que ha limpiado manos o superficies puede recontaminar platos recién lavados. El secado al aire es más higiénico. Si usas toalla, debe estar recién lavada y cambiarse cuando esté húmeda.
3. Guardar utensilios húmedos
La humedad atrapada favorece la aparición de moho tanto en los utensilios como en los gabinetes. Antes de guardarlos, asegúrate de que estén completamente secos.
4. Lavar en el orden incorrecto
Empieza siempre por lo menos sucio como vasos y cubiertos, y termina con ollas o piezas muy grasosas. De lo contrario, la suciedad se redistribuye en el agua de lavado.
5. Sobrecargar el lavavajillas
Si el agua y el detergente no alcanzan todas las superficies, terminarás repitiendo el ciclo. Coloca los utensilios de forma que los aspersores puedan girar libremente.