Linfedema, una hinchazón anormal
La hinchazón, generada principalmente en brazos y piernas, puede ser causada por una condición médica crónica llamada linfedema. Esta enfermedad se caracteriza por la acumulación anormal de linfa, un líquido rico en proteínas y glóbulos blancos que recorre el sistema linfático.
La acumulación atípica de este líquido en los tejidos responde a una alteración que termina por afectar la eliminación de desechos y toxinas del cuerpo.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el linfedema puede clasificarse en dos tipos: primario, cuando se debe a malformaciones congénitas del sistema linfático, y secundario, que es el más frecuente y ocurre como respuesta los daños de bloqueos en los ganglios o vasos linfáticos. Este último suele presentarse tras cirugías oncológicas, tratamientos en radioterapia o infecciones.

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Es una propuesta metodológica que pueda usarse en espacios cotidianosRespuesta secundaria
Una de las principales causas del linfedema secundario ocurre en pacientes que han sido tratados por cáncer de mama, en particular cuando se les extirpan los ganglios linfáticos o reciben radiación en la zona axilar. No obstante, también puede aparecer en personas con infecciones parasitarias como la filariasis linfática, una enfermedad más frecuente en regiones tropicales.
Los síntomas más recurrentes en estos casos incluyen la hinchazón constante, sensación de pesadez, endurecimiento de la piel, disminución de la movilidad y, en algunos casos, dolor o infecciones recurrentes. La enfermedad puede avanzar gradualmente si no se atiende de forma oportuna.

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La cuarentena indicada para personas infectadas con el Hantavirus es mayor que la que se indica para contagiados de COVID-19En cuanto al tratamiento, el linfedema no tiene una cura definitiva, pero existen tratamientos eficaces para controlarlo. Entre ellos se encuentra el drenaje linfático manual, uso de vendajes o prendas de compresión, ejercicio y cuidados de la piel.
El control del peso, evitar lesiones en la zona afectada y acudir constantemente con un médico especialista para atender esta enfermedad son otras de las recomendaciones que se hacen. En estos casos, una ecografía, imágenes por resonancia magnética o tomografías computarizadas pueden ser parte de las pruebas que se realicen para identificarlo.