Llama Iglesia a buscar a Dios como el 'mayor tesoro'
"El Reino de Dios representa el mayor tesoro que puede encontrar el ser humano, por encima de la riqueza, el poder o la fama", afirmó Monseñor Néstor Daniel Martínez Sánchez, vicario general de la Diócesis de Saltillo y párroco de la parroquia Santiago Apóstol de Monclova, durante la homilía correspondiente al XVII Domingo del Tiempo Ordinario.
El mensaje fue pronunciado un día después de la celebración de la fiesta patronal en honor a Santiago Apóstol, que congregó a cientos de fieles durante el novenario y las festividades religiosas.
El sacerdote inició la reflexión recordando que la comunidad concluyó las celebraciones patronales con alegría y retomó el camino ordinario de la liturgia dominical. Explicó que el Evangelio de San Mateo presenta las parábolas mediante las cuales Jesucristo enseña el significado del Reino de los Cielos, comparándolo con un tesoro escondido que transforma la vida de quien lo encuentra.
Reino de Dios, el tesoro que transforma la vida
Monseñor Martínez explicó que, en tiempos bíblicos, era común ocultar los bienes bajo tierra debido a la inexistencia de instituciones bancarias. Esa práctica permite comprender la comparación utilizada por Jesús al hablar del hombre que encuentra un tesoro oculto y, lleno de alegría, vende todo para adquirir el terreno donde está escondido.
Indicó que la enseñanza invita a descubrir la presencia de Dios, aun cuando muchas veces permanece frente a las personas sin que éstas logren reconocerla. Señaló que las preocupaciones, el sufrimiento y las dificultades cotidianas pueden impedir ver que Dios acompaña especialmente en los momentos más complicados de la vida.
Como ejemplo, mencionó situaciones comunes en las que una persona busca un objeto que ya tiene en sus manos, para ilustrar cómo también puede pasar inadvertida la presencia de Dios cuando las preocupaciones ocupan toda la atención. Añadió que encontrar ese “tesoro escondido” requiere abrir los ojos del corazón y aprender a discernir.
Durante la homilía, el vicario general vinculó el Evangelio con la primera lectura del libro de los Reyes, en la que Salomón pide a Dios un corazón sabio para gobernar a su pueblo. Destacó que el rey pudo solicitar riqueza, poder o un ejército poderoso, pero prefirió la sabiduría, porque ella permite distinguir entre el bien y el mal y tomar decisiones correctas.

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Reino de Dios exige sabiduría y discernimiento
El sacerdote afirmó que la sociedad actual ofrece múltiples atractivos materiales que pueden desviar a las personas del verdadero objetivo de la vida cristiana. Mencionó que la riqueza, la fama y el poder resultan pasajeros, mientras que la relación con Dios permanece como el bien supremo.
Para reforzar su mensaje, recordó que diversos filósofos identificaban distintos niveles de bienes que busca el ser humano. Explicó que existen bienes corporales que producen satisfacción momentánea, como los alimentos; bienes intelectuales que fortalecen el conocimiento; y bienes espirituales que llenan el corazón y conducen al encuentro con Dios.
Añadió que incluso el dinero, la fama o el poder pueden desaparecer de manera repentina y resultar insuficientes frente a una enfermedad o cualquier circunstancia adversa. En contraste, sostuvo que quien encuentra a Dios posee un fundamento permanente para afrontar cualquier situación.
Finalmente, Monseñor Néstor Martínez invitó a los fieles a cultivar la sabiduría, discernir aquello que realmente aporta al crecimiento espiritual y colocar a Dios en el centro de la vida. Señaló que sólo al descubrir ese “tesoro escondido” y esa “perla preciosa” de la que habla el Evangelio es posible experimentar una auténtica plenitud, independientemente de las circunstancias materiales que rodeen a cada persona.