No somos iguales, replica Attolini a José Ganem
Tras la declaración que el exsecretario del Ayuntamiento de Torreón, José Elías Ganem, hizo pública a través de este diario, en respuesta a los señalamientos del diputado local Antonio Attolini Murra, éste replica lo siguiente:

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He leído con detenimiento la comunicación que ha enviado el exsecretario del Ayuntamiento, José Ganem y a ello tengo dos cosas que decir.
Primero, el extraño coraje que expresa en mi contra por episodios del pasado. José Ganem intenta hoy construir un relato sobre hechos de violencia que no presenció, pero que comenta como si le constaran. Lo hace olvidando —o intentando que se olvide— un dato central: cuando esos hechos ocurrieron, él era autoridad municipal. No habla como un tercero ajeno, sino como alguien que opina, juzga y justifica desde una posición de responsabilidad pública que entonces ejercía y de la que ahora pretende deslindarse, presentando una versión de los hechos que solo él sostiene.
No es necesario abundar en calificativos. La trayectoria pública de José Ganem es ampliamente conocida y ha sido evaluada por la opinión pública. De la mía puede decirse algo muy concreto: no existe un solo señalamiento probado de amenaza, agresión, desfalco o fraude. Los expedientes hablan. No somos iguales.
Segundo, como dice un principio general del derecho que él seguro no conoce: a confesión de parte, relevo de prueba. El propio hijastro de José Ganem reconoció públicamente haber estado en el mismo lugar y a la misma hora que yo, a través de un mensaje que él mismo decidió publicar en redes sociales, respondiendo al anuncio de que presenté una denuncia formal. Esa intervención pública no solo es imprudente, sino que puede constituir una violación a la orden de protección vigente, asunto que haré del conocimiento de la Fiscalía, junto con las amenazas proferidas de manera pública tanto por José Ganem como por Bernardo “N”.
No es un error menor. Es el tipo de conducta que se explica por la prepotencia, por la sensación de impunidad, y por la falta de respeto a la ley.
José Ganem representa una forma de entender el servicio público que ha hecho daño: la del abuso normalizado, la de la mentira como método y la de la intimidación como recurso. Ese ejemplo —en lo público y en lo privado— es el que hoy vemos replicarse con total desprecio por el Estado de derecho, bajo la falsa idea de que el poder, las amenazas o el dinero bastan para colocarse por encima de la ley.
Que quede claro:
No me asustan.
No me intimidan.
Son una vergüenza para la vida pública y un recordatorio de todo lo que Torreón necesita cambiar para dejar atrás gobiernos que confundieron autoridad con abuso y política con impunidad.