El 31 de diciembre salimos en bicicleta desde casa rumbo a El Tasajillo, en Durango. Queríamos despedir el año pedaleando, acampar y llegar con luz suficiente para montar el campamento y dormir temprano. Sin prisa y sin ruido. Pasar la noche así y recibir el 1 de enero en otro ritmo.
El trayecto fue largo pero amable. Conforme avanzábamos, el paisaje se abría y la ciudad quedaba atrás.
Llegar en bicicleta modifica la relación con los lugares. El cuerpo registra el esfuerzo, la distancia se vuelve concreta y la llegada se siente merecida. En El Tasajillo nos recibió el silencio del campo, la ribera viva del río Nazas y un espacio cuidado con atención y constancia.
El Tasajillo forma parte de un proyecto de conservación ecológica dentro del Cañón de Fernández. Desde hace años, quienes lo sostienen trabajan para preservar esta reserva natural, proteger su flora y fauna y ofrecer a los visitantes una manera responsable de habitarla. Estar ahí implica reconocer un trabajo que no siempre es visible, pero que resulta indispensable para mantener con vida un entorno frágil en una región donde la presión sobre el territorio es constante.
El Cañón de Fernández es un área natural protegida que enfrenta riesgos cotidianos. Basura, tránsito de vehículos fuera de control, ruido y uso irresponsable del espacio deterioran poco a poco un ecosistema que depende del cuidado colectivo. Proyectos como El Tasajillo funcionan como una forma de resistencia silenciosa. Demuestran que conservar también es una práctica diaria, paciente y sostenida.
Armamos el campamento, cenamos algo sencillo, prendimos una fogata y dejamos que la noche avanzara. No hubo conteo regresivo ni festejos ruidosos. Hubo frío pero también estrellas, fuego y el descanso profundo que llega después del esfuerzo. Dormimos temprano y despertamos el 1 de enero con la primera luz.
Regresamos en bicicleta con esa sensación particular que dejan los comienzos tranquilos. A veces cerrar un año no requiere fuegos artificiales ni desvelos, sino movimiento, naturaleza y un lugar para recordar que celebrar también puede ser cuidar, conservar y estar presentes