Columnas Social Columnas Sociales Editorial

Columnas

Pequeñas especies

UN GRAN PRIVILEGIO

M.V.Z. FRANCISCO NÚÑEZ GONZÁLEZ

Durante cincuenta años dedicados a la salud de los animales, ha sido una satisfacción compartir hermosas vivencias, desde el veterinario rural atendiendo a todas las especies domésticas cuando inicié mi profesión, hasta las maravillosas anécdotas en la clínica de perros y gatos. Recuerdo cuando inicié a escribir las experiencias de mi trabajo; pensé en algún día compartirlas a través del periódico, revistas o escribir mi propio libro, un sueño imposible, siendo el enemigo principal la falta de confianza, preguntándome: ¿Quién se va a interesar en leer a un veterinario? ¿Quién publicará mis artículos?

No le comenté a nadie mis aspiraciones, hasta que un día, platicando con un buen amigo, le expresé mi intención de escribir en el periódico y el temor que tenía al rechazo. Ya contaba con varios artículos sobre anécdotas de mi trabajo, enfermedades, recomendaciones sobre mascotas, entre otros. Me dijo dos cosas muy atinadas: "El no ya lo tienes y lo que te digan es ganancia". Otro aspecto muy importante: ellos no cuentan con alguien que escriba sobre mascotas; claro que aceptarán tus publicaciones. Lo importante para ellos es obtener más lectores sin ocasionar gastos por tratarse de otro colaborador.

Y fue así como inicié en el periódico como colaborador con la columna "Pequeñas Especies", en el mes de junio de 1996. Con gusto he compartido experiencias de mi trabajo; más que profesionales han sido sentimentales, por comentarios de los dueños de mis pacientes, colegas, amigos y personas que amablemente me lo hacen saber.

Al principio mostraba los artículos a la familia, buscando su opinión para modificar o corregir, pues no estudié letras ni redacción, lo cual es obvio decirlo. Cuando enviaba el escrito semanal al periódico, no me hacían observación alguna; dedicaba hasta una semana en hacerlo. Al no recibir comentarios, pensaba que no les interesaba mi trabajo.

En los artículos no mencionaba nombres de personas involucradas, pero había clientes que se identificaban en las historias y me llamaban por teléfono para agradecerlo; otros me hacían comentarios a través del correo electrónico, y fue así como me enteré de su preferencia.

Agradezco el honor de que personas cultas y de buenos sentimientos hacia los animales lean lo que humildemente escribo, y cómo no estar agradecido de todo corazón con mis tres lectores, por lo que consideraba un sueño imposible: la aceptación de mi libro "El Escribidor de Perros".

Uno de los recuerdos más gratos desde que empecé a escribir fue cuando una señora de la tercera edad, dueña de una gatita que visité en una modesta casa, me dijo al terminar la consulta con una apenada sonrisa: "Doctor, el único día que compro el periódico es el domingo, y es por esto". Sin darme cuenta de dónde los sacó, me mostró orgullosamente varios recortes añejos del periódico. Al verlos detenidamente, me di cuenta de que se trataba de mis artículos pasados; los conservaba como si se tratara de algo de valor.

Le agradecí su distinción, siendo yo el honrado. Al regresar a casa ya había oscurecido; me encontraba cansado por haber sido un día difícil, y la acción de esa noble señora hizo que se iluminara mi día, esbozando una enorme sonrisa en el alma por una persona que inmerecidamente dijo admirarme, convirtiéndose en una de las grandes satisfacciones del "Escribidor de perros".

pequenas_especies@hotmail.com

Leer más de Columnas Social

Escrito en: Pequeñas especies Columnas

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Columnas Social

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 2481389

elsiglo.mx