¿Qué es la alimentación perceptiva? Aplícala con éxito y transforma la crianza
La educación, cuando se hace desde casa, abarca distintas áreas del desarrollo del niño. Entre los aspectos que se deben tomar en cuenta está la alimentación, a fin de fomentar buenos hábitos sin volver pesada la hora de comida.
De acuerdo a la Secretaría de Educación Pública, para lograrlo se puede emplear la alimentación perceptiva. Explica el recurso “Aprende en casa” de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que se trata de “la capacidad que tienen los adultos para detectar las necesidades de las niñas y niños durante la alimentación, por ejemplo, identificar cuando están satisfechos y ya no quieren seguir comiendo, así como permitirles explorar los alimentos y auto alimentarse”.

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Buenas costumbres que los ayudan a estar mejor en la escuelaEntonces, está relacionado con el hecho de que la alimentación no se limite a llenarse y estar sano, sino en que se convierta en una experiencia llena de estímulos en todos los sentidos, como el olfato y el gusto, pero también en oído con la conversación que los padres mantengan con el menor.

Recomendaciones
Para lograr llevar a cabo la alimentación perceptiva la universidad considera que es necesario dar tiempo para la alimentación. Evitar las prisas es lo esencial para que el menor explore. Del mismo modo, se debe buscar crear conversación para describir alimentos y las sensaciones que provocan. El adulto también debe responder a los gestos y señales que dé el menor, a fin que se sienta una comunicación entre ambos.

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La tecnología puede ayudar a complementar la formación académica y el aprendizajePequeños chef
La institución propone a su vez una actividad que puede ayudar a familiarizarse con la alimentación perceptiva. Se llama Pequeño chef, y está enfocada en que, a través del juego y con utensilios seguros, se invite al menor a que prepare un alimento acorde a su edad, tanto para prepararlo como para comerlo.
Lo ideal en esta actividad es que el menor lleve el protagonismo, sin que deje de seguir la receta, siempre con apoyo del adulto para que obtenga confianza. Y una vez que se haya terminado de preparar, se invita a que tanto el menor como el adulto prueben la comida entre ellos y otros miembros de la familia.