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En julio de 1970, un cohete estadounidense con un isótopo radioactivo cayó sobre el desierto de Mapimí, una localidad poco poblada a unos 300 kilómetros de la frontera. Hogar de relatos populares y especies animales y plantas propios de un clima semidesértico es considerada una Reserva de la Biosfera, reconocida por la UNESCO.
En su conjunto, el desierto de Mapimí se ubica entre los estados de Coahuila, Durango y Chihuahua con suelos variados en sus propiedades químicas, físicas y biológicas.
Su impacto en el desierto de Mapimí hace casi 56 años sigue siendo temas de leyendas y relatos en La Laguna, pero documentos desclasificados del gobierno de Estados Unidos (EU) por la organización National Security Archive brindan más pistas del hecho que generó una intensa movilización.
Fue el 11 de julio de 1970 cuando la Fuerza Aérea de EU lanzó un cohete ATHENA V-123-D desde el complejo de lanzamiento Green River en Utah con la intención de que cayera en el campo de tiro de misiles White Sands en Nuevo México a más 950 kilómetros de distancia, sin embargo, este terminó impactando el desierto de Mapimí, a más de mil 960 kilómetros de distancia del punto de origen.

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Programa musical contará con agrupaciones de renombre nacional e internacionalDel accidente fue el entonces consejero de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, quien debió informar al presidente de EU, Richard Nixon (1969-1973), cuando aún gobernaba México Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970).

Los documentos fueron analizados por el investigador Michael Barclay y publicados por el National Security Archive en julio de 2015, cuando se cumplían 45 años del accidente.
Aparte de presentar brevemente el impacto, el documento destacó lo voluntad del gobierno mexicano para dar permiso y asistir en los esfuerzos de búsqueda, sin embargo las tareas resultaron extensas y costosas, teniéndose que construir un camino a lo largo del desierto para excavar cientos de toneladas de tierra del sitio de impacto.

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Personal de SIDEAM detecta tapones obstruyendo líneas principalesEsto se debió a que el cohete era una “bomba salada”, la cual llevaba dos viales de cobalto 57, un isótopo usado para fortalecer el impacto radioactivo con la intención de contaminar grandes áreas de la zona donde cayera.
Carrera armamentista con la URSS
Según un reporte de la Oficina de la Historia de la Fuerza Aérea de 1971, las pruebas de cohetes ATHENA en Green River eran parte de un programa para desarrollar y probar el reingreso de vehículos y dispositivos de penetración para su uso presente y futuro en el sistema de misiles balísticos.

Y si bien la presunta causa del desvío para que un misil lanzado desde el centro de Estados Unidos cayera en México fue un “abnormal reingreso a la atmósfera”, documentos analizados por Barclay apuntan a fallas en la carrera armamentista de EU con la Unión Soviética.

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El taller destacó la colaboración entre la iniciativa privada, la academia de prestigio y los tres niveles de gobiernoEste programa de lanzamientos había sido suspendido en julio de 1968 luego de tres vuelos fallidos, pero en noviembre de ese año se reactivó y logró 13 lanzamientos exitosos, aunque teniendo recortes en el financiamiento, de 147.7 millones de dólares a 105 millones de dólares, entre 1966 y 1969.
Luego en 1970 hubo otro recorte que impacto las pruebas de rango, lo que combinado con su récord de vuelo apuntó a que la falla del ATHENA no eran tan inesperado como el memorando de Kissinger hizo creer, según Barclay.

El investigador encontró otros documentos donde los mandos militares llegaron a considerar las consecuencias de la falla de un cohete que impactara en suelo extranjero, llegando a frenar los planes de lanzamiento desde otras instalaciones por temor a un incidente internacional.
Mientras tanto, surgieron discusiones sobre considerar la seguridad del sistema de lanzamiento y el no hacerlo ante la preocupación por sus posibles implicaciones políticas e internacionales.
Durante las pruebas de misiles Minuteman en una base de la Fuerza Aérea de Montana se registraron impactos cerca de la frontera con Canadá, en la Bahía de Hudson y cerca de las costas de Groenlandia, lo que fue destacado como de preocupación.

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El descubrimiento del Demarezites quirozii trasciende el registro de una nueva especie fósil; reconocimiento formal a la trayectoria vital de Jesús Quiroz Barragán, médico cuya pasión autodidacta transformó la comprensión paleontológica local.La causa de estas pruebas que eran conducidas con presupuesto insuficiente pese a las dudas políticas y de seguridad fue que Estados Unidos temía que la Unión Soviética igualara su fuerza nuclear, debido a reportes de la CIA, donde se señalaba que su desarrollo los haría cualitativamente superiores, de ahí que entre febrero de 1964 y septiembre de 1971 se lanzaron 131 cohetes ATHENA.

En opinión de Michael Barclay, “Parece casi apropiado que el área del desierto de Mapimí impactado por el cohete ATHENA en julio de 1970 se haya vuelto menos un símbolo de la carrera de armas durante la Guerra Fría a lo que es, un imán para la creencia paranormal y extraterrestre”.
¿Cuál es la función de una "bomba salada"?
Un artículo de la Universidad de Stanford de 2018 del académico Muzzammil Muhammad Shittu detalla que el creador de las “bombas saladas” fue el físico húngaro-estadounidense Leo Szilard, quien contribuyó al Proyecto Manhattan mismo que creo la bomba atómica.
Szilard, según el artículo “Salted Nukes: A Very Dangerous Nuclear Thought Experiment”, teorizó que las armas nucleares podían “salar” la tierra con radiación, haciendo que el isótopo persistiera en el ambiente y dejara las zonas inhabitables por generaciones.
Por ejemplo, el cobalto 60 usado en estas “bombas saladas” crea un impacto 150 veces más intenso que el visto en bombas nucleares tradicionales.