La nictofobia es un miedo extremo a la oscuridad- Especial
La nictofobia proviene del término griego que significa “noche” y se manifiesta como un temor irracional a estar en lugares oscuros o a dormir sin luz. Aunque es más frecuente en la infancia, puede persistir en la adolescencia e incluso en la adultez. Los expertos de Cleveland Clinic señalan que quienes padecen esta fobia pueden experimentar ansiedad intensa, dificultad para dormir y, en casos graves, evitar salir de casa después de la puesta del sol.
El miedo a la oscuridad no es simplemente una incomodidad ocasional. Se trata de una fobia específica, es decir, un trastorno de ansiedad caracterizado por una reacción extrema ante algo que en realidad no representa un peligro. En este caso, la oscuridad se convierte en un detonante de pensamientos catastróficos, palpitaciones, sudoración excesiva y ataques de pánico.
Los estudios indican que casi el 45 % de los niños experimentan miedos intensos, siendo la oscuridad uno de los más comunes entre los 6 y 12 años. Aunque muchos lo superan con el tiempo, no siempre ocurre así. En adultos, se estima que alrededor del 9 % ha padecido alguna fobia específica en el último año, y más del 12 % en algún momento de su vida.

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Este antojo refrescante podría ser solo un espejismo ante altas temperaturasSíntomas, causas y tratamiento
Los síntomas de la nictofobia incluyen dificultad para respirar, mareos, sequedad de boca, llanto, gritos y pensamientos aterradores al estar en la oscuridad. En algunos casos, el miedo puede desencadenar vómitos, dolor torácico o sensación de asfixia.
Las causas son variadas. Según Cleveland Clinic, el miedo a la oscuridad puede estar relacionado con experiencias traumáticas, recuerdos perturbadores o incluso con la influencia de películas y relatos de terror. También puede desarrollarse como parte de un trastorno de estrés postraumático (TEPT). Desde una perspectiva evolutiva, los investigadores creen que este temor se remonta a nuestros antepasados, quienes debían mantenerse alerta ante depredadores nocturnos.
El tratamiento depende de la gravedad de la fobia. Dormir con una luz nocturna puede ser suficiente en casos leves, pero cuando el miedo interfiere en la vida diaria, los especialistas recomiendan terapia psicológica. Entre las opciones más utilizadas se encuentran:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a modificar la forma en que la persona responde a la oscuridad.
- Terapia de exposición: consiste en enfrentar gradualmente la oscuridad bajo supervisión profesional.
- Hipnoterapia y psicoterapia: permiten comprender y replantear los miedos.
- Ejercicios de atención plena: como yoga, respiración y meditación para controlar la ansiedad.
En algunos casos, los médicos pueden indicar medicamentos para tratar la depresión, el insomnio o los ataques de pánico asociados.

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El fenómeno astronómico del 1 de mayo tendrá menor brillo y tamaño; además, mayo cerrará con una inusual segunda luna llenaEl miedo a la oscuridad, aunque común en la infancia, puede convertirse en una fobia incapacitante si persiste en la adultez. La Cleveland Clinic enfatiza que la nictofobia no debe minimizarse, ya que puede afectar el sueño, el rendimiento laboral y las relaciones sociales. La buena noticia es que existen terapias eficaces que permiten superar este trastorno y recuperar la tranquilidad.
Reconocer los síntomas y buscar ayuda profesional es el primer paso para enfrentar la nictofobia. Con tratamiento adecuado, la mayoría de las personas logra mejorar y vivir sin que la oscuridad sea un obstáculo en su día a día.