Columnas Social Columnas Sociales Editorial

Columnas

Tejiendo historias

¿Y POR QUÉ NO?

LUCÍA OLIVARES

Con el corazón esperanzado y roto, tecleo con fuerza profunda en medio del cansancio. Llegan a mi mente preguntas que quisiera desaparecieran; posibilidades que no se dieron, oportunidades bloqueadas, esfuerzos que no bastan, sudor que se desgasta.

Se vale soñar, decimos ante aquello que pareciera imposible, un golpe de suerte, cosa de otras coordenadas. A veces, creo, nos acostumbramos a perder… es lo conocido. Sin embargo, siempre es bonito imaginar los escenarios victoriosos, el júbilo, la pérdida de los estribos, rozar la locura por el sueño cumplido, el trabajo remunerado, la justicia dando resultados. Tal vez ese fuego interno solo se enciende para pocos, los número uno, los que todos conocen; aquellos con historias de película… porque son las que se cuentan, porque son los conocidos, porque no a todos nos preguntan lo que hemos vivido.

Y entonces, surge una pregunta simple, aunque llena de complejidades: ¿y si sí?, como un asquel abrazado a un hilito de queso, con esa garra de subir, aunque las teorías nos indiquen lo contrario; amarrados a la diminuta posibilidad de lo posible. ¿Y por qué no? responderían los más chiquitos, quienes conservan la esperanza entre el brillo de sus ojos, quienes se levantan rápido ante sus primeras caídas porque desconocen lo que es perder la condición y, por supuesto, la cobardía.

La rutina es buena cuando tiene un propósito, aunque desgarradora cuando has perdido el sentido… el tiempo devora los días en los que solo actuamos por ser cumplidos. La vida se siente cuando estás luchando por algo, incluso por ella misma. No es lo mismo correr en el patio, que defender a muerte tu cartera de un maníaco delincuente.

Nadie se quiere ir de aquí, nadie. Todos amamos la experiencia de la vida; solo deseamos un sorbete de alegría. Nadie se quiere ir de aquí, nadie. Todos amamos la experiencia de la vida, aunque serían lindas las victorias compartidas.

¿Por qué no se dio? Si luchamos como nunca y perdimos como siempre. ¿Qué faltó? Y es que, aunque la lista pueda ser larga, aparecerán las circunstancias: los recursos con los que no se cuentan, las apuestas técnicas que no se hacen, la alimentación perfecta que no se tiene, el país en el que se nace, las carencias con las que se nace. He visto que, generalmente, nos quedamos ahí, en la queja y justificaciones infinitas del fracaso aceptado. Por eso creo que la pregunta no es: “¿Y si sí?”, que viene de esta mínima posibilidad, sino: “¿Y por qué no?”, que llega desde la ingenuidad que se compone mayoritariamente de ilusiones y esperanza.

Cansados, pero con fuerza, seguimos jugando.

Esto es sobre la vida, pero también aplica para el futbol.

Leer más de Columnas Social

Escrito en: Tejiendo historias

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Columnas Social

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 2489662

elsiglo.mx