Un acelerador del deterioro cognitivo podría alojarse en el intestino
La pérdida de memoria en ratones envejecidos está impulsada por bacterias del intestino, lo que podría ser aplicable en humanos, recoge un reciente estudio publicado en la revista Nature en marzo de este año.
Las conclusiones tienen como eje central el circuito intestino-cerebro y la proliferación de una especie de bacteria a medida que los ratones envejecen, la Parabacteroides goldsteinii.
Dicha bacteria interfiere con la señalización a lo largo de los nervios sensoriales del circuito, lo que podría explicar por qué la memoria y la habilidad de aprender naturalmente se reduce con la edad en ratones y, de confirmar su presencia en el circuito en el ser humano, en las personas.

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Este estudio es rápido, indoloro y seguroEl microbioma se transformó y ocasionó un déficit profundo en ratones jóvenes
En uno de los experimentos, un grupo de investigadores alojó ratones jóvenes de dos meses junto a ratones de 18 meses de edad, "lo que es similar a tener una persona cerca de los 20 años viviendo en un espacio reducido con una persona en sus 50 años", se lee en la publicación.
Durante un mes se les realizaron test de memoria donde les colocaron objetos nuevos y algunos ya conocidos. Al inicio, los ratones jóvenes recordaban los jóvenes recordaban los objetos conocidos y pasaban más tiempo explorando los nuevos.
Sin embargo, después de cohabitar con los ratones más viejos, los más jóvenes pasaban el mismo tiempo explorando los objetos conocidos que el que pasaban familiarizándose con los nuevos, lo que dio cuenta de un déficit profundo, de acuerdo con el co-autor Timothy Cox, neurocientífico de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia.

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No tomar medidas puede llevar a complicaciones en ciertas personasEl estudio explica que al vivir cerca y comer las heces de los otros se transmitieron bacterias entre sí, lo que transformó el microbioma de los más pequeños en uno similar al de los más grandes.
¿Cómo afecta la bacteria a la memoria?
En suma, los investigadores colonizaron ratones jóvenes con diversas especies de bacterias, en especial la Parabacteroides goldsteinii. Al ser transplantada, su habilidad para recordar objetos empeoró.
Esto se asocia a que la bacteria produce niveles altos de ácidos grasos de cadenia media, un tipo de molécula que las bacterias producen para formar su membrana celular y como subproducto del metabolismo.
Dichos ácidos activan las células inmunitarias llamadas macrófagos a través de un receptor, GPR84, en la superficie celular. Al activarse, liberan moléculas inflamatorias que suprimen la señalización a lo largo del nervio vago, que es un circuito crucial que conecta el cerebro con órganos como los intestinos, lo provoca el deterioro cognitivo.

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Los avances recientes en medicina deportiva y fisiología clínica posicionan a ciertos ejercicios como pilares para mitigar los estragos del envejecimientoLo anterior es prueba fehaciente de que el microbioma es sumamente relevante para el envejecimiento cerebral y es posible que pueda abordarse a través de la dieta, concluye John Cryan, neurocientífico de la Universidad Colegio Cork en Irlanda.
Limitación en la relación entre memoria y microbiota
Otros estudios han demostrado que la microbiota intestinal afecta el aprendizaje, la memoria y el comportamiento. Sin embargo, aún no se comprende cómo funcionan estas conexiones —las moléculas, los microbios y la comunicación intestino-cerebro— ni si se puede utilizar ese conocimiento para prevenir o revertir la pérdida de memoria con la edad.