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LA VERDADERA ABSOLUTA LIBERTAD: UNA OPORTUNIDAD

LUSIELLA SOTO

"…Por tanto, se les absuelve de la acusación que pesa en su contra y se decreta la inmediata y absoluta libertad…".

En el tribunal se otorgó una sentencia a mujeres privadas de la libertad. Ellas cumplieron con una sanción y ahora salen al exterior para recuperar su vida, comenzar de nuevo y encontrar caminos. Pero una vez que se abre la reja después de atravesar las puertas de un penal surge una pregunta difícil: ¿cómo las recibirá su familia?, ¿cómo será volver a casa después de ese día?

Cumplir una sentencia penal no debería ser igual a vivir excluida permanentemente de la sociedad, dicen, pero la reinserción implica mucho más que recuperar la libertad: significa volver a creer en ti, sostener los sueños personales, familiares, laborales y sociales, mientras se enfrenta el estigma que puede acompañar a una persona que estuvo privada de su libertad.

Este proceso adquiere una dimensión especial cuando hablamos de mujeres que son madres o tienen personas que dependen económicamente de ellas. De acuerdo con información de INEGI, 68.1% de las mujeres privadas de la libertad tenía dependientes económicos (hijos, padres, madres) una semana antes de su detención.

Además, en México, 32.6% de los hogares tenían jefatura femenina en 2020, en aproximadamente uno de cada tres hogares. Ser jefa de hogar puede significar combinar el trabajo remunerado con las responsabilidades domésticas y de cuidado. El INEGI ha señalado que estas actividades representan una importante carga de tiempo para las mujeres.

Al mirar y leer cada expediente siempre pienso que existe una mujer, una niña, en la participación de actividades delictivas y esto requiere mirar más allá del delito, son causas más profundas y explicaciones diversas que no pueden ni deben aplicarse a todas, existen factores sociales, económicos y familiares que pueden aumentar su vulnerabilidad, como la necesidad económica, la falta de oportunidades laborales, la responsabilidad de mantener a la familia, la influencia o coerción de una pareja, la violencia y carencia de vínculos.

También el INEGI identificó que entre los principales motivos de abandono escolar estuvieron el embarazo o matrimonio (21.2%) y la falta de dinero (19.5%), esto no significa que dichas circunstancias provoquen necesariamente un delito, pero sí permiten observar algunas de las desigualdades que pueden formar parte de las historias de vida de estas mujeres. Los delitos cometidos por las mujeres en su gran mayoría son del orden patrimonial, la falta de educación conlleva a dilatar el proceso de razón y no comprender los alcances y la magnitud de su conducta, por eso la importancia de impulsar la educación escolar, la lectura de comprensión y los conocimientos básicos para la toma de decisiones.

Y después de la sentencia, ¿qué sigue?

La libertad es el comienzo de otra etapa. Una mujer que ha cumplido su sentencia debe ser apoyada, para poder reconstruir los vínculos con sus hijos y familiares, continuar sus estudios, capacitarse, conseguir un empleo, encontrar una vivienda estable y recibir acompañamiento psicológico y social.

Este proceso también aparece en los trámites legales. Después de compurgar una sentencia, la persona puede solicitar una Constancia de Antecedentes Penales ante la autoridad correspondiente. Dependiendo del tipo de delito y de las circunstancias jurídicas, el antecedente puede cancelarse para efectos de la constancia o permanecer registrado en los casos previstos por la ley, pero siempre debe mantenerse la secrecía y la distinción de los delitos que son considerados graves y no graves; esto puede convertirse en un obstáculo para conseguir empleo y recuperar la independencia económica. Por eso, la reinserción no puede limitarse a abrir las puertas del penal…

En este proceso no podemos olvidar el rol de "mamá". Cuidar a niñas, niños y adolescentes implica una suma de esfuerzos. Crear caminos hacia entornos más seguros y nuevas oportunidades beneficia no solamente a las mujeres que buscan comenzar de nuevo, sino también a sus familias y, especialmente, a sus hijos.

En espacios como el penal de Santa Martha Acatitla, las infancias que crecen o visitan la prisión para estar cerca de sus madres necesitan lugares donde puedan jugar, aprender, imaginar y explorar el mundo.

Detrás de una sentencia existe una persona, y detrás de esa persona puede existir una madre, una hija, una hermana o una amiga. A veces, volver a empezar necesita algo tan sencillo y tan difícil como la verdadera y absoluta libertad de una genuina oportunidad…

Te invitamos a seguir esta conversación y a ser parte de las redes que impulsan el cambio en @vengavibremospositivo @ffemmex y @luisellasoto.

Escríbenos a jorge@squadracr.com.

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