ESCRIBIR EN VIBREMOS POSITIVO
Cuando me ofrecieron escribir para esta columna hace sólo dos semanas, mi primer pensamiento fue: "qué necesario es que existan espacios contracorriente que, al menos por unos minutos, abran la mirada hacia un mundo en el que el algoritmo no tiene por objetivo aprovechar el morbo y sus renglones torcidos para generar audiencias, ni la voz busca a cualquier precio a los votantes en vez de a los ciudadanos, ni las cifras a los accionistas y su riqueza en vez de a las comunidades y sus necesidades".
En un mundo en el que todo es moneda de cambio, una transacción utilitaria necesariamente sometida a dar rendimiento económico, de poder o simplemente para alimentar al ego, este tipo de lugares aparecen como estrellas brillantes en una noche por lo demás oscura. Dan esperanza y nos permiten reconciliarnos con nosotros mismos y tomar conciencia de la otra versión del mundo: uno repleto de historias de amor, de grandeza humana, de solidaridad y de fe en las personas maravillosas que nos rodean y cuyas voces tienen más dificultades para hacerse escuchar.
Un espacio parecido al arte en su principio fundamental más valioso: la búsqueda de la belleza como resultado de un ejercicio esencialmente libre, sin cadenas ni agendas alimentadas por el interés.
Así es que, manos a la obra; ¡vibremos alto!
Vibrar positivo nos reconecta con nuestra naturaleza fundamentalmente energética. Somos energía y, en función de la calidad e intensidad de ella que seamos capaces de generar para nosotros mismos y los que nos rodean, son posibles nuestras aspiraciones humanas más nobles: la paz y la armonía, el equilibrio y la salud, tanto personal como la de lo que nos rodea, y la conexión profunda y fértil de amor y solidaridad con los demás. Pero, como todo lo que vale la pena en esta vida, estas aspiraciones siempre están acompañadas de verbos que se pronuncian en primera persona del singular. El movimiento empieza en el YO. Vibrar no es algo que nos "pasa", sino que hacemos que pase con conciencia, intención y trabajo personal. Es una decisión que no está esperando a que alguien o algo la provoque; es una decisión a la que estamos invitados siempre, en las buenas y en las malas.
Así es que vibrar positivo no deja que la vida te "pase", sino que hace que la vida que quieras "pase". Vibrar positivo es un contrato de compromiso con uno mismo, por nuestro bien y el de los demás. Hay que desaprender la concepción equivocada de la libertad y el "bienestar" posmodernos tan de moda: estos ideales no son derechos contractuales, sino conquistas personales por las que hay que trabajar cada día. Los que escribimos aquí ya hemos aceptado el reto y sus frutos son los que nos mantienen firmes en este camino, testigos de que su senda es mágica. ¿Te apuntas?
Te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales: en Facebook como vibremospositivo, en Instagram como @jorge_lpz, @vengavibremospositivo y @almudena.gil. Escríbenos a jorge@squadracr.com.